jueves, 29 de diciembre de 2011

Pensar...

Ella llevaba semanas pensando si le quería. Noche y día, siempre que tenía hasta el mínimo resquicio de tiempo se paraba a pensar.
Se desconectaba del mundo que la rodeaba y se imaginaba su vida con él....Durante este tiempo se imagino cómo sería el primer beso, cómo sería tomar su mano, o dejarse caer contra su pecho. Esto último lo habia hecho un millón de veces, pero por alguna extraña razón sabía que sería distinto...Se había imaginado caminando por calles que no conocía, siendo presentada ante sus amigos, y defendiendole delante de sus amigas que siempre le verían alguna pega.
Se había imaginado escapando juntos a algún recondito lugar, incluso jugando a un videojuego juntos.
Había pensado cómo sería ver pasar una estación a su lado, o darle los buenos días cada mañana...Y todo esto la acercaba a la certeza de que le amaba, pero aún faltaba esa mínima seguridad...
No se dio cuenta de su error hasta un par de días después de haber imaginado cómo sería que él le regalara flores. Y es que ella había imaginado su vida con él, y no lo que sucedería si al final le perdía.
Se imagino a sí misma caminando por esas calles, o apoyandose en su pecho sabiendo que nunca serían nada, se imagino sola...
Y no se equivoquen, ella sabía que podía estar sola, no era el miedo a estar sola lo que la impulsaba...sino el miedo a estar sin él.
Y justo entonces supo que le amaba, que estaría dispuesta a sacrificar su felicidad por tal de verle cada mañana, o de escucharle reír, o de cualquier cosa que le demostrara que él si lo era...

lunes, 12 de diciembre de 2011

La amiga y el amigo

Él tenía una amiga, si, tenía cientos de estas pero ella era especial de una forma cómica. Ella era capaz de ver a través de él como un cristal, era capaz de conocer la gran mayoría de sus expresiones y saber cómo interpretarlas. A él esto le daba mucho coraje debido a que él también quería conocerla tan bien, y devolverle lo mucho que ella le aportaba.Él también tenía un amigo, alguien que conocía desde los años suficientes como para saber cuál era su forma de ser. Era alguien que durante toda su vida se pasaría dandote collejas pero que si otra persona se atrevía a mirarte mal te defendía a capa y espada.Al fin y al cabo, su amigo...Su amiga quería conocer a su amigo...¿y ustedes pensarán, cuál es el problema?...El amigo de mi amigo es mi amigo, ¿verdad?.Pues ojalá fuera así...Él no quería que ella le conociera, y no se equivoquen....ya sé que todos están pensando que él sentía celos y tenía miedo de perderla...Por favor...estamos hablando de personas, no de personajes de novela...Él la conocía lo suficiente como para saber que no la perdería tan facilmente.Era algo más díficil...más complicado...como si...él quería protegerla, era eso. Quería protegerla y asegurarse siempre que pudiera que ella recibiera lo mejor, que ella no conociera a alguien que analizaría cada una de sus palabras y luego iría a contarsela a él.Porque sabía que una vez que su amigo se acercara a él hablando de lo que ella había dicho o dejado de decir...él tendría que escoger, tendría que escoger entre sonreír y asentir o seguir su sentimiento y defenderla a capa y espada...sin importar el resultado.¿Quieren saber el resultado? bien...porque yo no lo sé, si vuelvo a verlo quizás le pregunte.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Finjamos...

Finjamos...

-Voy a sonreír y finjir que no tengo en la garganta agolpada todas las palabras que quiero gritarte, voy a cerrar las manos en dos puños y clavarme las uñas para no decirte que ya no te conozco.

-Contigo voy a finjir que nunca fuimos amigos, y que estropeamos o permitimos que estropearan eso.

- Con ella voy a finjir que nunca hemos tenido diferencia de opiniones, voy a finjir que no me importan tus malas expresiones, voy a finjir que no quiero gritarte que no eres la más perfecta del mundo

-Voy a finjir que mi corazón no se acelera en tu presencia, que me siento más fuerte a tu lado y que me reconstruyes desde mis cimientos porque....realmente no sé porque

-Voy a finjir que los comentarios que escucho sobre ti no me afectan y que sigo pensando lo mismo de ti que la primera vez que te vi, porque te quiero por encima de todo eso

-Y frente a mi voy a fingir que no finjo, que soy lo suficientemente fuerte como para mantenerme de pie, y aguantar todo sobre mis hombros

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Fue tan grande mi error?

No dejas de gritar, la vena de tu cuello palpita y yo retrocedo un paso.
Mi boca se abre y se cierra, las lágrimas me queman detrás de los párpados pero aprieto la mandíbula porque sé que llorar solo provocara que parezca más vulnerable ante ti

Una de tus manos se levantan en el aire mostrando tu indignación, y yo me pregunto que si me pegaras este dolor sería más físico, si de forma extraña dolería menos...
Desearía saber cuál es mi pena pero mis ojos solo pueden ver el latido de tu corazón reflejada en tu cuello y mis labios susurran mil lo sientos que en realidad no siento pero que parecen calmar tus ansías.
Y en último momento me pregunto sí fue tan grande mi error...aunque a estas alturas no importa, porque ya estoy a mil kilómetros porque sé que no podrás volver a alcanzarme aunque luego pidas perdón y te justifiques diciendo que estabas muy nervioso. Porque una vez conocí a alguien como tú, que me hizo daño, y aunque tú no tienes culpa de ello yo ya estoy lejos

martes, 15 de noviembre de 2011

Lo que tú no entiendes.

Hay cosas que tú nunca entenderas, como que yo prefiera callar a decirte lo que pienso
Que yo prefiera sonreír de mentira que llorar delante de ti, que diga que no me importa cuando duele.
Que el hecho de no decir que estas mal no significa que estes bien, simplemente no todo es tan fácil...simplemente, te pedía que te molestaras, que te esforzaras un poco mal por averiguar, por saber...porque yo no soy como tú y no voy gritando a los cuatro vientos lo que me pasa.
Ahora me doy cuenta de que te he pedido demasiado, y no sé que hacer con esta decepción...

sábado, 5 de noviembre de 2011

Y entonces sucede...

Tu día ha sido un asco, has puesto la mayor de las ilusiones en él y lo unico que has conseguido es una patada en el trasero.
Te has mantenido entera mientras llegabas a casa, luego has arrastrado los pies hasta la ducha, y has llorado en silencio. Porque es como te gusta llorar, con toda esa tristeza saliendo poco a poco de tu cuerpo, sin gritos ni sollozos.
El agua caliente no ha conseguido borrar los restos y como no te acuerdas demasiado bien de qué habia que usar te sientas en la tapa del retrete con una toalla empapada en agua helada sobre los ojos durante varios minutos.
Y cuentas números par, si, simplemente porque te parecen más relajantes que los impares, o porque te suenan mejor, tú no sabes y tampoco te interesa saber.
La cena te sabe salada, pero mientras te llevas una cuchara detrás de otra o dejas de preguntarte como sería tirar la comida a la basura y tumbarte en el sofá abrazada a alguien. Porque hoy te importa más tu corazón que cualquier otra parte de tu cuerpo.
Cuando por fin terminas te tumbas en el sofá a leer historias tristes que ni siquiera sabes como han llegado a ti, pero que parecen haberse puesto de acuerdo para entrar en tu vida.
Y es al final del día, cuando crees que tu dolor de cabeza solo puede ser solucionado por una gran noche de sueño y te estas concienciando para levantarte y volver a arrastrarte hasta la cama cuando el teléfono suena.
Compruebas dos veces el número porque no esperabas que alguien así te llamara, y te preguntas que desea pero lo primero que hace es preguntarte si estas bien. Y eso te golpea en el unico sitio que hasta ahora no te dolía, y te alejas de la televisión encendida. Aunque lo más sencillo es apagarla pero porque quieres separarle de tu rutina, quieres....No sabes que quieres pero lo cierto es que terminas en el suelo del cuarto de baño que está frío y huele un poco mal por las cañerías pero a ti no te importa.
Porque te abrazas las rodillas contra el pecho y finges estar bien, y le escuchas hablar de su día, de su rutina y la tuya de repente deja de cobrar importancia. Y no quieres contarle nada porque sabes que no se te da bien mentir y no quieres que se preocupe.
Y al final consigue hacerte reír, algo que creías imposible en ese momento, y las lágrimas se te escapan por el rabillo del ojo...
Por mucho que intentes negarlo, sabe la verdad y continua hablandote, cada vez más pausadamente, con su voz acariciandote a kilómetros de distancia y terminas quedandote dormida en el suelo del cuarto de baño.
Probablemente por la mañana volverás a sentirte dolorida, pero no hay nada que haría que cambiaras un momento como este...
Y el teléfono termina en silencio al otro lado.

sábado, 29 de octubre de 2011

Amigos

Hola querido amigo.

Si te soy sincera no sé porque escribo esto, ya que tú jamás lo leeras, y vosotros no lo entendereís porque sólo he contado esta historia una vez en mi vida y los presentes tampoco podrán leerlo nunca.
Pero ya sabes lo que dicen, a veces uno lo único que necesita es estar en paz consigo mismo.

Quiero que sepas que el tiempo que pasamos conociendonos el uno al otro fue maravilloso, que superaste todas las barreras que te puse para que no te acercaras y sobretodo los prejuicios que tenía sobre ti.
Porque me enseñaste que uno debería sentirse siempre bello, sin importar demasiado si lo es. Porque pusiste sonrisas en mis labios cuando no tenía fuerzas para reír.

Y ahora que he crecido, ahora que ha pasado el tiempo suficiente para conocerme que realmente me arrepiento de aquel día. Debo decir que por aquel entonces tenia demasiado orgullo, y al fin y al cabo, ¿por qué te culpé?, ¿por reírte de todo como siempre hacías?.
Yo te había conocido así, y te convertiste en alguien importante para mi siéndo así, riéndote del mundo cuando este te golpeaba...pero no soy quién era.
Sé que no sirve de mucho pero me gustaría que supieras que he cambiado, que he guardado un poco de ese orgullo para mi y que si los demás se ríen yo también me río. O tal vez no, tal vez siguo siendo la misma pero no dejo que esas cosas arruinen amistades.

Para todo aquel que en el algún momento lea esto, debo decir que si, que dejé que este amigo se alejara de mi lado aún cuando ninguno lo deseaba realmente. Porque le grité que se diera la vuelta y no mirara atrás.
Tiempo después ambos nos encontramos alguna que otra vez, y siempre ese momento incómodo en el que giraramos la cara hacia otro lado fingiendo que no recordabamos, que no nos conociamos. Y me pregunto que hubiera sucedido si me hubiera acercado y presentado como si nada hubiese sucedido, o mejor aún si me hubiera acercado y te hubiera contado esto que hasta ahora no me atrevo a escribir.

Después de eso, hubo una ocasión en la que volvimos a ser los que eramos. En los que tú quisiste dar todo lo que tenías para proteger a tus amigos, y de nuevo, volví a gritarte. Pero esta vez para explicarte que si nada hubiera sucedido, que si aún fuera tu amiga necesitaria que me consolaras, que fueras fuerte por mí y que me sostuvieras una mano mientras lamo mis heridas. Y entonces, en ese medio abrazo torpe que nos dimos, amigo, tengo que confesar que no pude evitar pensar que si no hubiera sido tan idiota hubiera estado entre esos brazos más a menudo.
Supongo que tú jamás imaginarías que ese fue mi pensamiento porque estabas preocupado por tus amigos, como siempre hacías.
Y ahora te has perdido para siempre, y no sé si te volveré a encontrar o si me volverás a encontrar. Pero necesito decirlo...Lo siento amigo, y ahora que no te veo cada día, ahora que cada uno no mirada hacia otro lado, fingiéndo, me doy cuenta de que...lo siento, y que si pudiera volver atrás no te echaría de mi vida, sin importar los cambios que eso trajera.

domingo, 16 de octubre de 2011

Presunción de inocencia...

De fondo suena la canción "I need a hero". Ni siquiera sé porque este es mi primer pensamiento, pero quizás si queréis estar más cercanos a mí, os gustaría ponerla. Tampoco es que importe tanto porque al fin y al cabo no me voy a enterar.

La clase se encuentra vacía, y he aprovechado la confusión producida durante la hora de la comida para sentarse en la esquina más alejada, tapando así mi presencia con los pupitres. Tengo la espalda pegada a la pared y la ventana comienza un par de centímetros por encima de mi cabeza.

Un escalofrío me recorre y tiró torpemente hacia abajo del pequeño trozo de tela que llevo hoy como falda, tampoco sé porque me la he puesto. Bueno, eso no es verdad. Si sé porque me he puesto una falda cortisima y una camiseta descotada, si sé porque me he maquillado y porque he sonreído coquetamente a todo el mundo.
Porque necesito volver a creer en la presunción de inocencia. Porque a pesar de que llevo años asistiendo al mismo lugar, esta mañana las chicas se han reunido entre ellas para cuchichear, los chicos me han tratado más amablemente que nunca e incluso los profesores se han atrevido a mirarme sin esforzarse en disimular.
Porque necesitaba creer que alguien que me conoce de toda la vida, alguien que ha hablado conmigo y me ha visto crecer no se atrevería a especular sobre mí.
Evidentemente, me equivocaba...

La canción está llegando al final y las lágrimas me queman los párpados. Echó la cabeza hacia atrás y cierro los ojos con fuerza mientras grito con fuerza. "I need a hero..." No, necesito alguien que me crea, necesito alguien que vea en mi la presunción de inocencia. "I need a hero".-La voz se me rompe a mitad de la frase al recordar como mi propia hermana ha sido incapaz de preguntarme qué se me ha pasado por la cabeza para actuar de una forma acorde con la que yo no pienso.
El volumen de la música disminuye y escuchó a un grupo de chicas reír entre ellas.
-We need a hero.-El juego ha acabado, y quizás haya encontrado a alguien que crea en la inocencia. No me paro a pensar y me levanto de un salto. No queda ningún estudiante en los pasillos, lo que facilita mi huida. Los escalones se entremezclan entre sí y casi no me queda aire, pero sigo corriendo.
La puerta se abre, y la luz me ciega por unos segundos, y cuando consigo avanzar entre las sombras hasta el aparcamiento me doy cuenta de que el coche ha desaparecido, y las chicas con él.
Pero la voz de Bonnie Tyler sigue en el aire, y aún hay esperanzas...

viernes, 16 de septiembre de 2011

el golpe duele...pero todos los golpes lo hacen


Y alargar la mano en una suplica silenciosa porque el último resquicio de tu instinto se niega a perder y te obliga a pedir ayuda.
Pero mientras caes y el aire se va movimiendo a tu alrededor te das cuenta de que no hay demasiada diferencia con las personas porque ellas se apartan para dejarte un hueco en el suelo con el fin de que no las dañes o molestes en tu caída, porque para ellos la culpa es tuya y no piensan ayudarte...

El golpe duele, pero supones que al igual que todos los golpes. Pero lo que realmente es duele es cuando tienes la mejilla contra el sucio asfalto de la carretera y te duele el cuerpo demasiado como para pedir ayuda así que decides esperar porque sabes que esa persona vendrá. Porque siempre hay alguien especial en el que confías que llegara y te tenderá una mano para alzarte del suelo aunque creas que ya no te quedan fuerzas, él te forzará a apoyarte en su hombro y os mantendrá de pie a ambos hasta que tengas fuerzas....

Es entonces cuándo te da por mirar al otro lado de la calle, y encuentras la misma mirada esperanzada. Ves en su rostro la decepción que sientes por dentro, y te preguntas qué haréis ahora...ahora que no tienes nadie qué te ayude a ponerte de pie o al que poner de pie.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Momentos de imaginación


Ella solía tener una percepción muy cambiante sobre el mundo que la rodeaba. Se sentaba en el porche de la casa, en su silla favorita, cerraba los ojos e imaginaba...
Deseaba que ante ella apareciera un hombre de grandes dimensiones, y manos grandes que se cerrarían sobre sus brazos y la agitarían con violencia. Quería que todo se reduciera a lo físico y así poder olvidar todo, pero al siguiente chirrido de la mecedora se encontraba pensando en un pequeño niño que correría por el patio y subiría los escalones demasiado apresuradamente para su propio gusto.
Entonces el pequeño saltaría en su regazo y le pediría que ella fuera dulce, y ambos se moverían al son de una canción que aún no habia sido escrita durante horas.
Era al final del día, cuándo las sombras creadas por el sol, y el cansancio del trabajo bien hecho le permitían creer que se transformaba, que no era ni hombre ni mujer, ni jóven ni vieja, y que podía viajar en el tiempo, fundirse con el aire e ir allá dónde nadie habia llegado...
Probablemente eran estos momentos los que le permitían seguir adelante...

miércoles, 31 de agosto de 2011

Deja de gritar


Deja de gritar y escuchame, tú y yo hace mucho que no nos sentamos a charlar como en los viejos tiempos.
Esta vez no hay tiempo para preparar un chocolate y sacar las galletas de las ocasiones especiales, porque creo que el reloj avanza demasiado deprisa en los últimos días.
Dime, aquí entre tú y yo si aún la amas, dime si cuándo la miras sigues sintiendo que tu corazón se desboca y te pican las manos por el deseo de tocarla.
Si, no me mires sorprendido porque mientrás ambos pasabaís los días discutiendo yo aprendía que era el amor, y sé que no es lo que habéis tenido en el último tiempo.
Pero dime, por favor no te calles, dime si cuándo miras lo que habéis construido tienes deseos de seguir adelante. Si cuándo me miras a mí crees que soy una de las mejores cosas que has hecho con ella.
Piensalo, pero si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es no, sólo tendremos dos soluciones. Si deseas luchar por ello, quedate y prepararé chocolate, pero si en cambio prefieres huir y rendirte...marchate ya, recoge tus cosas y no mires atrás.
Déjanos con el dolor y tu cobardía, pero por favor, deja de gritar.

lunes, 29 de agosto de 2011

Silencio


-Ssshhh...dame sólo un momento de silencio

-¿Por qué?

-Porque quiero oír lo que dicen al otro lado de la calle

-¿Y qué hay al otro lado de la calle?

-La mujer del quinto está dando a luz en su casa, el vecino del tercero está peleandose con su mujer, los niños del sexto tienen la televisión a todo volumen y la viejecita del segundo no deja de llorar por su marido muerto

-Mmmm...yo no escucho nada

-Si dejaras de quejarte porque no oyes, quizás serías capaz de hacerlo...



*Siempre te quejas de que no me entiendes o que no sabes que estoy pensando, quizás si me preguntaras directamente o fueras capaz de guardar silencio durante más de dos minutos, no tendrías que pasar tantas horas imaginandolo.*

martes, 9 de agosto de 2011

Un día cualquiera


Hola querido, no me mires así apenas son las siete de la mañana y ya sabes que nunca he sido de buenos despertares.
Te vistes de corbata y chaqueta en pleno mes de Julio mientras yo te observo desde la cama de sábanas enredadas.
Recorres el espacio hasta la cocina y te preparas un café con leche, y de repente me preguntó desde cuando te gustan las magdalenas, pero tú te comes una bien contento y te apoyas en la mesa y me diriges una mirada desafiante.
Me levantó y caminó desnuda con pasos largos y desafiantes, abró el frigorifico y tomó una botella de agua fría, bebo un vaso y la devuelvo. Y mientras camino de vuelta a la cama con tu mirada clavada en la espalda, me doy cuenta de que ya no me importa.
Me tumbo de lado y me acurruco bajo la sábana blanca, te escuchó entrar en el cuarto de bañon y hacer esa rutina nueva que has creado, porque ya no te cepillas los dientes con el dentrifico del supermercado bajo nuestra casa, ya no te peinas con el cepillo que compramos cuándo nos vinimos a vivir juntos, y mientras el sueñe me mece en sus brazos me pregunto si te sigues mirando en el espejo de siempre.
Tú dudas en la puerta y esperas hasta que me rinde el sueño, solo entonces te sientas en el filo de la cama, y me acunas en tus brazos, y me susurras que aunque las cosas han cambiado me sigues amando y me pides que no me rinde en esta relación, pero yo no me entero.
Luego, me besas en los labios, como solías hacer antes, y si hubiera estado despierta tal vez me hubiera dado cuenta de que llevas la loción de afeitar que yo misma te compré, pero estas cosas nunca suceden como uno quiere.
Sales por la puerta, y yo muero en nuestra cama tres horas después, con tu olor en mi cuerpo, y tu beso en mi boca...

sábado, 23 de julio de 2011

una mañana cualquiera...

Empujas la puerta de la cafetería repitiendote a tí mismo que esta vez todo será distinto, te paras en la entrada y observas el lugar que has visto casi todos los días desde los últimos dos años.
Maggie ha decordado el lugar como una típica cafetería americana de pelicula, y es que sonríes divertido preguntándote qué manía tiene esa mujer por cambiar el ambiente cada quincena, pero eso es parte de su encanto y tú la quieres con todo.
Te sientas en un sitio estrategico, no demasiado lejos ni demasiado cerca.
-¿Otra vez tú por aquí?.-Maggie te sonríe mientras te sirve un café, incluso los uniformes de los camareros han sido cambiados, ahora visten con faldas cortas rojas y camisas de cuadros rojas y blancas, y un delantal blanco, y el pelo está recogido en un mal moño hecho con un lápiz que te hace recordarla y te produce una extraña punzada de dolor.

-¿Ha llegado?.-Preguntas curioso, incapaz de resistirte, y en ese momento la puerta de la cafetería se abre, y aparece ella. Con el uniforme impoluto y el pelo en un perfecto moño, porta una bandeja cargada hasta los bordes que te da ganas de levantarte y ayudarte pero sabes que ella se negaría. Las vertebras se le marcan mientras se agacha a dejar una bebida y la rabia te carcome las entrañas, hasta que Maggie no te pone una mano en el hombro no te das cuenta de que estas apretando la mandíbula con fuerza.
-¿Ha vuelto a dejar de comer?.-Escuchas tu voz demasiado violento pero eres incapaz de arrepentirte.
-Eso parece.-Dice ella.-Aquí viene.-Y se aleja rapidamente
-Hola.-Ella te sonríe con una de esas sonrisas que podrían iluminar una ciudad durante un apagón.
-¿Por qué no te sientas conmigo?.-Le dices empujándo con el pie la silla junto a ti. Ella te obedece sin preguntar y estás a punto de gritar de frustración.
-¿Qué quieres?.-Te pregunta, y estás a punto de llorar de felicidad cuándo ella te mira directamente a los ojos, te hechas hacia delante y ella retrocede todo lo que la silla le deja, pero tú no te vas a rendir, ya no.
-Quiero que un día te levantes riendo, quiero que tararees tu canción favorita mientras miras el armario y tires las prendas a la cama para al final simplemente quedarte con la que habías escogido al principio, quiero que te mires al espejo antes de irte al trabajo, y que no obedezcas todo lo que el mundo te dice, que grites de frustración, y que aceptes que alguien te trató mal pero que el resto del mundo no es así, quiero que vuelvas a ser tú, pero más importante quiero estar ahí para ti.-Ella te mira con las pupilas tan dilatadas que el negro parece haberse tragado el azul de sus ojos, y sus manos se remueven incómodas sobre el regazo

-La que defines murió.-Dice ella.

-No, la que defino sufrió y se levantó, no se quedó tumbada en el suelo aquel día, pero quiere morir.-Ella se levanta de un salto y entra apresuradamente a la cocina, estando a punto de chocar con un camarero que ni siquiera se molesta en mirarla.
Te sientas con la cabeza entre las manos y te preguntas una y otra vez porqué, y estas a punto de darte por vencido, por primera vez en tu vida estas pensando en abandonar cuándo lo oyes...
Era simplemente un canto ligero para tus oídos, que sube de nivel como una tormenta que se acerca a toda velocidad hacia ti, con la promesa refrescante de la lluvia, y cuándo su risa rompé todas las conversaciones de la cafetería se te llena el pecho de orgullo, y al final, tú también acabas riéndo.
Ríes como no lo has hecho en años echándo la cabeza hacia atrás, liberando la energía que llevas guardadas en silencio.
Maggie te mira con desaprobación pero también sonríe y como llega la lluvia, llega la esperanza de que todo se solucionará...

jueves, 21 de julio de 2011

Miedo



No es que el miedo haya desaperecido...es que las ganas de dejarse vencer por él se han hecho más pequeñas que las que siento por vivir.






*Te equivocabas al creer que estaba mal dejar que me consolara con un peluche, lo que estaba mal es que tú te quedarás mirando mientras yo tenía miedo*

jueves, 7 de julio de 2011

Mi pequeño


¿Por qué lloras mi pequeño?, acabas de descubrir que todo lo que amabas ha sido destruir, ¿cuándo te darás cuenta de que tú contribuiste a ello?

Grita, gruñe y pelea mi pequeño, hazlo porque es lo único que te diferencia del hombre que quieres ser del que eres, pero deja de equivocarte de objetivo. Te has vuelto contra mí que te he dado todo mi amor, y me has arañado para mantenerme lejos de ti, sin darte cuenta de que yo ya estaba en ti...

Puedes frotar tu piel con fiereza hasta que palpite, puedes evitar mirarte al espejo, pero siempre que veas una injusticia, siempre que todo en ti te incite a gritar te acordaras de mi, porque yo fui la que te enseñó la diferencia entre ser feliz y pisar a los demás...

Ahora duerme mi pequeño, que yo cuidaré de ti.

De tiritas...

Y entonces ocurre, es un simple gesto, un olor o la luz que se cuela por detrás de la cortina y alumbra una parte de la habitación en la que una vez reíste...
Lo cierto es que algo tan común te puede hacer caer de rodillas, mientras todo lo que has construido, todas las murallas que pusiste en el mundo y tú con el único fin de protegerte o de tener el tiempo suficiente de lamer tus heridas antes de que llegaran unas nuevas se caen, como si de simples tiritas se trataran.
Y te preguntas si realmente ha merecido la pena hacerlo, piensas en que te has equivocado que el simple olor de una flor puede hacer que tu corazón duela como si se desangrara poco a poco.

Pero es sobretodo cuándo alguien se te acerca, y ve más allá de la capa de hielo que te cubre, y te ofrece algo, una sonrisa, una mirada o un dulce caramelo.
Si sabes lo que es cerrar tus brazos sobre alguien y sostenerlo contra ti como si tu vida se fuera en ello por el simple hecho de que te ha hecho sentir vulnerable de nuevo, sabes de lo que te hablo.
Y conoces esa especie de odio porque te ha sacado de tu escondite y sólo deseas alejarlo para volver a ser quién eras, pero por otro lado está el amor...porque por fin alguien te ha demostrado que no sirve de nada las tiritas que te pongas, y qué tampoco importa porque él está ahí para sostenerte aunque creas que vas a caer, y te regala uno y mil caramelos para endulzar tu vida más allá de lo que nadie lo haya hecho...

sábado, 25 de junio de 2011

Cosas que sé de ella


Cosas que sé ella:

-Que la primera vez que la ví me recordó a un cachorro de león, asustado por el mundo que la rodeaba pero atacando a todo aquel que se acercara demasiado

-Sé que es del tipo de mujer que se sube los pantalones pegando saltos porque cuando se los intenta recolocar después de haber estado sentada insconcientemente pega un pequeño salto

-Que se levanta despeinada, porque siempre que se monta en el autobús y alguien la mira se pasa los dedos por el pelo nerviosamente

-Que por las mañanas no le gusta hablar demasiado porque siempre que alguien empieza a hacerle muchas preguntas se remueve incómoda

-Sé que tiene la sonrisa más bonita del mundo porque un día coincidimos en clase y un compañero contó un chiste malo, y todos se quedaron en silencio entonces ella me miró y cuándo le devolví la mirada comenzó a reírse libremente

-Sé que después de eso yo tampoco pude dejar de reír y cuándo ambos nos tuvimos que salir de clase para no molestar ella me tendió una mano con los ojos brillantes y me dijó su nombre

-He aprendido que no le gusta que nadie la vea llorar porque cuándo algo le afecta se aprovecha de su baja estatura y agacha la cabeza para pasar desapercibida

-Estoy seguro de que cuando se queda mirando el horizonte y le pregunto que piensa y me dice nada, intenta ocultarme lo que imagina por miedo a mi risa, también estoy convencido de que eso nunca sucederá

-Sé que nunca se rendirá ante un sueño porque ella misma me lo confesó

-Sé que hay días que se siente desprotegida porque se abraza a sí misma constantemente, y porque uno de esos días me atreví a extenderle los brazos y ella corrió literalmente a ellos.

-También sé que le gusta besar con los ojos cerrados, y no por ninguna razón en particular sino porque simplemente lo sabe, y esto lo sé porque cada vez que nos besamos yo abro los ojos porque no puedo dejar de mirarla.

-Me gustaría decirle que puedo darle todo lo que desea, y que la protegeré de todo pero sé que no le gustaría porque ella quiere y puede conquistar el mundo, y por ello la respeto.

-He aprendido que le dan miedo las tormentas pero que no le gusta que nadie lo sepa, y lo sé porque tiembla imperceptiblemente cuando las hay y que se fuerza a no demostrarlo pero que cuando está bajo techo se relaja.

-Pero sobre todas las cosas sé que la amo, y que estoy dispuesto a aprender cada uno de sus gestos, porque sigue sorprendiendome, porque las cosas que a cualquier persona le resultarían estúpidas a mi me parecen encantadoras, y porqué soy feliz con eso...

F.D.O: El hombre que coleccionaba gestos...

miércoles, 22 de junio de 2011

Alicia en el país de las maravillas

Por todos esos momentos en los que te sientes caer sin que nada pueda detenerte y lo único en lo que puedes pensar es que abajo se encuentre el país de las maravillas.


*-Sé que tienes miedo pero te prometo que nunca te dejaré caer
-Hay cosas que no puedes prometer y esa es una de ellas....

sábado, 18 de junio de 2011

Té con limón

Tienes miedo, ¿y quién puede culparte?, si, estás sentada en la sala de espera de un hospital rodeada de personas que gimen y lloran sin necesitar ocultar su dolor.



Y tú llevas cinco meses fingiendo que no existes, que no te importa vivir o morir, que no escuchas los sonidos ensordecedores del mundo que te rodea.



De repente, todo se apaga, y el silencio es lo más doloroso que has sentido en años, porque ya no existe rabia tras la que excusarse, ni gritos acallados por la almohada.



Ahora sólo quedas tú rodeada de olor a desinfectante, y sonidos de zapatillas de plástico que se arrastran de un lugar a otro, y tanto, pero tanto...blanco.



Pero sabes que prefieres el blanco al rojo, el blanco te da algo a lo que agarrarte, una seguridad de que el mundo sigue viviendo aunque tú te detengas, pero el rojo te deja en el borde del acantilado entre la vida y la muerte.



Porque el rojo de la pasión es lo que te llevo a dónde estás ahora, porque el rojo de la rabia de los demás es lo que te paralizo por primera vez, y porque el rojo de tu dolor es lo que nadie pueda detener.



-Sostenga esto contra la herida.-Te vuelve a insistir la enfermera, y te entran ganas de decirle que estás bien, pero te acuerdas de que ella es una de las personas que podría estar atendiendo a la única persona que te sigue importando, y decides que no quieres que pierda el tiempo contigo, así que presionas la gasa que te da contra el minúsculo corte que te has hecho al salir corriendo.



Ves al médico salir mientras un niño llora consumido por el dolor y le envidias porque él puede expresar todo lo que tú no, y miras su cara con la ansiedad corriendo por tu cuerpo aunque sabes que él no ve nada en tu expresión porque eres muy buena en eso de esconderte.



Te das cuenta de que no pasa nada, de que todo está bien y que aunque has dejado de creer hace mucho tiempo en que haya alguien ahí arriba que te vaya a salvar, pero te alegras de saber que al menos hay alguien que todavía se preocupa por los ángeles.



Sales de la sala de espera y caminas hacia la cafetería como si no acabases de pasar por el peor momento de tu vida, te sientas y pides un té con limón.



Lo pruebas suavemente y lo saboreas con lentitud, haciendo que tus papilas se saturen del contraste, realmente parece que no hay nada malo en tu existencia. Como si todo fuera a volver a su lugar exacto en cualquier momento en un lugar feliz.



Y finges que no acabas de fallarle a la única persona que te creía infalible....

lunes, 13 de junio de 2011

¿Quién eres tú y qué has hecho con la persona que prometió quererme contra viento y marea?

¿Alguna vez te han prometido que te llevarían el desayuna a la cama todas las mañanas?, todas y absolutamente todas quiero decir.
¿O te han dicho que te sonreirían nada más despertar y te besarían sin importar que día fuera?, pero aún más importante, ¿lo han cumplido?
Él lo hizo, apareció en su vida y simplemente dijo que haría todo aquello si ella simplemente le aceptaba, si alguna vez te lo han dicho sabrás que ella aceptó, y sino puedes imaginar el porqué lo hizo, pero no te equivoques, ella no era materialista, realmente se enamoró de él.
Uno de esos amores que aceleran tu corazón a la primera mirada y vuelven tu mundo del revés a la segunda.
Y lo más asombroso es que lo cumplió, al menos los primeros tres años, luego resultó que nadie es tan perfecto.



Él se habia esforzado, una y otra vez por controlar su genio, pero aquella mujer era desesperante, o al menos eso pensaba él, a mi me parecía encantadora.



¿Sabeís lo más irónico del mundo?, que el primer día que no le llevo el desayuno a la cama fue el primer día que se lo tiró a la cara.






Esta historia termina peor de lo que debería haber sido, pero mejor de lo que muchas terminan. Ella continuó esperando, deseando que él volviese a despertarla con besos en la cama, pero eso no sucedió..., el fin fue mejor porque al final él simplemente desapareció de su vida.



Una mañana él ya no estaba, y ella aprendió de la peor manera que no importa cuán principe azul pueda parecer alguien.









Y aún hoy que sigo siendo un simple testigo de todo aquello, no dejo de preguntarme, cómo el hombre un ser que se siente orgulloso de ser superiores a los animales, se comportan a veces tan estupidamente.



Los animales protegen a los seres que aman, los cuidan y se colocan entre ellos y los enemigos porque saben lo dura que es la vida sin tener alguien que haga palpitar nuestro corazón, entonces, ¿por qué somos tan tontos qué nos colocamos en el mismo bando de las personas que quieren dañar a nuestros seres queridos?.









*¿Quién eres tú y qué has hecho con la persona que prometió quererme contra viento y marea?*















Gritar




Me pregunto si todas las personas que en este momento están deseando gritar para silenciar a alguien o algo de su alrededor, lo hicieran al mismo tiempo, ¿tendríamos al menos un segundo de paz?...



¿Y por qué no lo ven?, ¿tan díficil es comprender que cuándo alguien guarda silencio ante tus palabras no se deben a que seas superior sino a que tal vez y sólo tal vez está intentando silenciar su grito para hacerte saber que no eres el único ser en el mundo?....




*Aguanta un poco más, respira hondo, ¿no lo oyes?, si esa música de piano que suena es sólo para ti...

Porque tú te mereces también un segundo de paz, ¿y qué importa si es una desconocida la que te lo da?....Ahora todo irá bien*

sábado, 11 de junio de 2011

¿Se puede vivir sin corazón?

Esta es una de esas historias que aunque uno haya estado en el comienzo nunca llega a comprender del todo, y es incapaz de explicar sin que un escalofrío le recorra la espina dorsal.



Ella había tenido una infancia feliz, rodeada de amor y buenos recuerdos que le sirvieran de refugio para los duros momentos del futuro. Probablemente el problema había sido que esa confianza en sí misma la había llevado a arriesgarse a amar con la misma fuerza con la que había estado rodeada hasta ahora.



Durante los siguientes años ofreció su amor sin preguntar si era bien recibido, y esto había estado a punto de destruirla en más de una ocasión, luego toda su familia siguió adelante, y descubrió que le era más sencillo fingir que era feliz y pintarse una sonrisa cada Domingo que decir la verdad.



Todos los que fueron testigos de ese tiempo se perguntaron si las personas que la habían visto convertise en lo que era ahora no eran capaces de comprender que el ángel que habían guardado entre pétalos de rosa ahora lloraba lágrimas de sangre.



Si me preguntan a mí, en lo más profundo de su ser lo sabían pero eran guiados por el mismo instinto que hace que la madre de la manada deje de preocuparse por la cría más débil por miedo a que mueran todos.






Ahora me avergüenzo de haber creído que simplemente se hundiría sin que nadie pudiera hacer nada, pero me equivoqué y les aseguro que nunca he estado más contenta de hacerlo.



Las paredes se levantaron a su alrededor como si el viento tuviera miedo de dañarla, las ramas parecieron salir de la tierra para mantenerla en pie porque la madre naturaleza se negaba a dejarla ir, y pretendió ser Venus, sin comprender que no se puede vivir sin corazón...






Siento comunicarles que nadie sabe el final de esta historia, se dice que la vieron vagando cómo una diosa fría y sin alma, otros creen que su tristeza la consumió más allá de sus intentos de luchar.



¿Quieren saber qué opino yo?, que aquella vez que la ví caminando junto a un hombre que sostenía su mano cómo el que transporta diamantes, que cuándo observé como sus mejillas se sonrojaban y una carcajada salía de sus labios que esta vez no fingían, ella no fue tan tonta cómo para no comprender que uno no puede vivir sin corazón y que sólo tiene que sobrevivir el tiempo suficiente para encontrar a alguien que escuche aquello que no te atreves a decir...






jueves, 9 de junio de 2011

Cojines de alfileres



Dicen que uno nunca llega a conocer a las personas que lo rodean, quizás tengan razón, pero ¿por qué nos resignamos?

Es decir, no se trata de conocer hasta el último matiz de esa persona, pues a veces hay tiempo suficiente, pero cuándo veo a esas personas a las que le preguntan si su pareja ha sido capaz de matar, de hacer daño intencionadamente...y ni siquiera saben responder, me pregunto ¿por qué se resignaron?

Tal vez porque era más fácil vivir con la ilusión de que un cojín de alfileres puede jugar a ser un erizo.

¿Qué se siente cuándo estás en los brazos de alguien, y escuchas sus latidos sin saber sí sería capaz de parar los de otro?

¿O cuándo giras en la cama y observas a la otra persona dormir y te das cuenta de que conoces más a tu compañero de trabajo que a esa persona?

Quizás ese es el problema que tenemos tanto miedo a darnos cuenta de que de nuevo no hemos encontrado a la persona que realmente deseamos, tenemos tanto pánico a vernos solos que preferimos no conocerla y rellenar los huecos con aquello que deseamos que sea.


*Un cojín de alfileres no puede ser un erizo, ¿pero puede amar con la misma fuerza?*

Buenas tardes...

Buenas tardes mundo, o quizás buenas noches.
¿Saben? nunca he entendido bien eso de buenos días, buenas tardes o buenas noches. Siempre que acabo entrando en una tienda o cruzándome con alguien acabo confundiendome con ello.
Pero con el paso del tiempo uno se da cuenta de que los saludos son como...una caja de bombones, eso es, no es tan importante el número de chocolates que haya como el hecho de dónde te lo den, quién sea o con qué proposito.
Por eso, cuando te cruzas con alguien y saludas quizás estás poniendo algo de su chocolate favorito en su vida.
Así que antes de decidir si esa persona se merece o no que le hables, piensa que tal vez eres el primer contacto que tiene con alguien.



*Cuándo tu enemigo comienza a ponerse nervioso o violento, indica que lo estás haciendo bien *

miércoles, 8 de junio de 2011

El creador de felicidad

Te esforzaste en crearle una vida al resto del mundo, por solucionar sus problemas y pintarle de colores sus momentos más grises.
Estabas cada mañana para llevarle el desayuna a la cama a alguna desolada dama, o para darle conversación al caballero que iba a su trabajo, e incluso para hacer globos de colores para el niño que añora su infancia...
Pero, ¿por qué nadie se preguntó que necesitabas tú?
¿Por qué nadie valoró tu esfuerzo?...

Yo lo hacía, pero tú no me veías...

Contemplaba desde la cama como cada mañana te obligabas a sonreír al espejo sabiéndo que era lo más valioso que podías ofrecerle al mundo.
Veía como salías sin ningún maletín de piel cara que pusiera: "Creador de felicidad", pero aún peor eran tus vueltas.
Todos se habían alimentado de tus buenos sentimientos dejándote sin vida, y lo único que yo podía hacer era sostenerte entre mis brazos y ofrecerte compartir mi amor...
Entonces tú me mirabas cómo si fuera la cosa más hermosa que hubieras visto en toda la vida, y así continuaba nuestra rutina...

Ahora sigo preguntándome si hoy alguien valorará lo que haces por el mundo mientras te espero con suficiente amor para llenar un mundo entero....

Lo bueno y lo malo...

Lo malo de los buenos momentos es que te acabas acostumbrando a la sensación de lo maravilloso que estar vivo otro día más, y al final, los golpes duelen más

Lo malo de los malos momentos es que te vuelves cruel aún con la mano que sólo intenta acariciarte, y eres incapaz de distinguirla de aquella que te golpea.

Lo que más valoro de ella es que a pesar de todo, sigue esforzándose por sonreír.




*Y al final la inspiración siempre se queda ;) *