No dejas de gritar, la vena de tu cuello palpita y yo retrocedo un paso.
Mi boca se abre y se cierra, las lágrimas me queman detrás de los párpados pero aprieto la mandíbula porque sé que llorar solo provocara que parezca más vulnerable ante ti
Una de tus manos se levantan en el aire mostrando tu indignación, y yo me pregunto que si me pegaras este dolor sería más físico, si de forma extraña dolería menos...
Desearía saber cuál es mi pena pero mis ojos solo pueden ver el latido de tu corazón reflejada en tu cuello y mis labios susurran mil lo sientos que en realidad no siento pero que parecen calmar tus ansías.
Y en último momento me pregunto sí fue tan grande mi error...aunque a estas alturas no importa, porque ya estoy a mil kilómetros porque sé que no podrás volver a alcanzarme aunque luego pidas perdón y te justifiques diciendo que estabas muy nervioso. Porque una vez conocí a alguien como tú, que me hizo daño, y aunque tú no tienes culpa de ello yo ya estoy lejos
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