Ella llevaba semanas pensando si le quería. Noche y día, siempre que tenía hasta el mínimo resquicio de tiempo se paraba a pensar.
Se desconectaba del mundo que la rodeaba y se imaginaba su vida con él....Durante este tiempo se imagino cómo sería el primer beso, cómo sería tomar su mano, o dejarse caer contra su pecho. Esto último lo habia hecho un millón de veces, pero por alguna extraña razón sabía que sería distinto...Se había imaginado caminando por calles que no conocía, siendo presentada ante sus amigos, y defendiendole delante de sus amigas que siempre le verían alguna pega.
Se había imaginado escapando juntos a algún recondito lugar, incluso jugando a un videojuego juntos.
Había pensado cómo sería ver pasar una estación a su lado, o darle los buenos días cada mañana...Y todo esto la acercaba a la certeza de que le amaba, pero aún faltaba esa mínima seguridad...
No se dio cuenta de su error hasta un par de días después de haber imaginado cómo sería que él le regalara flores. Y es que ella había imaginado su vida con él, y no lo que sucedería si al final le perdía.
Se imagino a sí misma caminando por esas calles, o apoyandose en su pecho sabiendo que nunca serían nada, se imagino sola...
Y no se equivoquen, ella sabía que podía estar sola, no era el miedo a estar sola lo que la impulsaba...sino el miedo a estar sin él.
Y justo entonces supo que le amaba, que estaría dispuesta a sacrificar su felicidad por tal de verle cada mañana, o de escucharle reír, o de cualquier cosa que le demostrara que él si lo era...
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