jueves, 7 de julio de 2011

De tiritas...

Y entonces ocurre, es un simple gesto, un olor o la luz que se cuela por detrás de la cortina y alumbra una parte de la habitación en la que una vez reíste...
Lo cierto es que algo tan común te puede hacer caer de rodillas, mientras todo lo que has construido, todas las murallas que pusiste en el mundo y tú con el único fin de protegerte o de tener el tiempo suficiente de lamer tus heridas antes de que llegaran unas nuevas se caen, como si de simples tiritas se trataran.
Y te preguntas si realmente ha merecido la pena hacerlo, piensas en que te has equivocado que el simple olor de una flor puede hacer que tu corazón duela como si se desangrara poco a poco.

Pero es sobretodo cuándo alguien se te acerca, y ve más allá de la capa de hielo que te cubre, y te ofrece algo, una sonrisa, una mirada o un dulce caramelo.
Si sabes lo que es cerrar tus brazos sobre alguien y sostenerlo contra ti como si tu vida se fuera en ello por el simple hecho de que te ha hecho sentir vulnerable de nuevo, sabes de lo que te hablo.
Y conoces esa especie de odio porque te ha sacado de tu escondite y sólo deseas alejarlo para volver a ser quién eras, pero por otro lado está el amor...porque por fin alguien te ha demostrado que no sirve de nada las tiritas que te pongas, y qué tampoco importa porque él está ahí para sostenerte aunque creas que vas a caer, y te regala uno y mil caramelos para endulzar tu vida más allá de lo que nadie lo haya hecho...

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