miércoles, 26 de junio de 2013

ANEXO II


La taza de café tintinea contra la mesa al colocarla en ella, es un ruido mínimo pero dado el enorme silencio que me rodea suena como una bomba cayendo en el centro del salón.
Me dejo caer en el sofá y por un momento estoy seguro de que voy a ser capaz de dejar de pensar, claro que al segundo siguiente el teléfono suena y me lanzó a por él con la esperanza de que sea Annie
-Eh pequeñajo, ¿qué es de tu vida?.-La voz de mi hermano mayor me sorprende a la vez que me espanta.
-¿Le pasa algo a papá?
-No, tranquilo, solo quería saber qué tal estabas
-He tenido días mejores.-Reconozco inclinándome hacia atrás de nuevo.
-Uh, eso suena a mujeres.-En mi adolescencia me molestaba muchísimo que Max fuera capaz de darse cuenta de todo lo que ocurría a su alrededor, especialmente cuándo lo hacía con tanta facilidad
-Y a una de las peores
-Guapa querrás decir
-Pequeña, pelo negro como el carbón, piel blanca como la nieve y labios rojos
-¿Me estas definiendo a una mujer o la muñeca de porcelana de tu salón?
-Y ojos celestes tan fríos que te helarían el alma
-Auch, no todo podía ser bueno.-Max y su positivismo siempre acababan con mi paciencia. Me llevo la taza de café a los labios y tomo un buen sorbo
-¿Cuál es la parte espectacular?
-¿Qué quieres decir?
-Bueno todas las personas tenemos algo espectacular, que no compartimos con nadie más. Por ejemplo tú pareces un príncipe encantado, todo pelo dorado, rostro con pecas y sonrisa dulce. Y cuándo abres esa bocaza no haces más que aumentar la sensación de que en cualquier momento te montarás en un caballo blanco y te marcharás con la cabeza bien alta
-Yo no hago eso.-Protesto
-¡Te llevaste cuatro meses hablando en poesía!
-Tenía doce años.-Max tiene un ataque de risa y yo aprovecho el tiempo para pensar que es eso "espectacular" de Annie
-Cuándo te mira.-Mi hermano calla al otro lado y nos quedamos en silencio por unos segundos.-Cuándo clava esos helados ojos en tí es como si pudiera ver cualquier resquicio de tu alma, como si te dijera "sé todo aquello que no me has contado, aquello de lo que te avergüenzas, aquello que solo te atreves a pensar en la oscuridad de tu habitación y jamás le has confesado ni a tu diario". Y entonces sonríe de una forma tan dulce que parece impropia de su rostro siempre serio
-¿Y entonces dónde está el problema?
-Para mi es como tener a Marie al lado.-Marie es nuestra hermana pequeña, la cuál nos saca tranquilamente una cabeza a todos y nos podría superar en cualquier pelea pero a la que hemos estado intentando proteger de cualquier chico que pudiera acercarse
-Colega tienes un problema.-Reconoce Max al otro lado. Justo en ese momento el grifo de la ducha se cierra y Martha cruza el salón con una toalla enrollada en su cuerpo. Tardó aproximadamente dos horas en llegar a casa después de nuestra conversación telefónica lo que me hace pensar que ella tenía una maleta debajo de su cama por si acaso
-Tengo que colgar, prometo llamarte pronto.-No soy capaz de esperar a su respuesta y simplemente aprieto el botón rojo.-¿Sabes algo de ella?
-No, la he estado llamando pero no contesta y dado que esta noche es el cambio de estación supongo que tardaremos al menos un par de días más en saber algo.-Se frota el pelo con una toalla y tiene la piel enrojecida por el agua caliente, me doy cuenta de que Martha es realmente hermosa en un sentido artísticamente hablando
-¿cómo era el primer yo?.-La pregunta la coge totalmente por sorpresa
-La versión masculina de la Annie actual. Muy alto, pelo negro y ojos de guerrero; Annie en cambio era mucho más dulce, un poco atormentada por el hecho de que su hermana siempre era la favorita pero cuánto tú te enamoraste de ella incluso conociendo a Ángela antes su ego lastimado comenzó a curarse. Mi muerte fue apenas unos días después de que la salvaran así que no sé exactamente en qué momento pasó a su versión escalofriante.-De nuevo intento recordar algo solo para chocarme contra una pared macizo.-Al principio pensé que tú serías el definitivo
-¿Por qué?.-Ella se sienta frente a mí en el otro sofá
-Mírate.-Dice señalándome.-Eres todo lo contrario a ella. Tu pelo es dorado, el suyo negro. Tu eres todo dulzura, ella es todo dolor...
-¿Crees que esto tiene algo que ver con qué la última vez ella me matase?
-¿El que no la quieras?.-Asiento y ella parece pensárselo por unos minutos.-No lo sé pero no creo que tenga nada que ver. Sinceramente, ¿alguna vez has estado enamorado?.-Ahora soy yo el que se queda sin palabras y noto cómo la sangre fluye hacia mi cara
-No.-Reconozco
-Eso pensaba.-Dice ella echándose hacía atrás con una sonrisa triunfante
-¿Qué pensabas exactamente?.-Digo temiendo escuchar lo que ya había sospechado

-Esta será la última vez. No más reencarnaciones.-Y la verdad cae sobre nosotros sin saber si es algo bueno o no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario