Contemplo
el techo intentando obtener una respuesta. Anna se marchó hace horas
y yo he sido incapaz de moverme desde entonces más que para
tumbarme.
Las
noches en el hospital habían sido horribles, despertarte mirando
otro techo solo para que el corazón se te dispare ante la
incertidumbre de no oír la respiración de la persona junto a ti.
En
muchas horas nocturnas en las que era incapaz de albergar el sueño
me encontraba anhelando volver a casa, y por tanto, a Annie.
Es
una mujer maravillosa, un poco gruñona pero capaz de hacerte sonreír
cuándo piensas que eres un naufrago que nunca saldrá de la isla de
los problemas.
Trago
saliva fuertemente al comprender que esa encantadora chica también
ha vivido por siglos, ha matado y ha sido el gran amor de mis
anteriores yo, si es que eso realmente existe.
Alargo
la mano hasta conseguir alcanzar el teléfono inalambrico de la mesa
y marco casi sin pensar el número
-Al
habla Martha.-Responde una voz cantarina al instante
-Soy
Sam.-Susurro
-Sam,
¿qué sucede?, ¿está Annie herida?.-La preocupación se cuela en
sus palabras a pesar de los kilómetros que nos separan
-No,
al menos que yo sepa
-¿qué
quieres decir que tú sepas?, tu voz suena como un muerto viviente
-Hace
horas que no la veo
-Pero
eso es norm....-Por un segundo estoy casi seguro que puedo escuchar a
su cerebro trabajar a toda velocidad. Pero al segundo siguiente soy
yo quién se queda sin palabras.-Lo sabes
-¿El
qué?.-Pregunto sin entender
-Lo
de Annie, sabes quién o qué es
-La
pregunta es ¿por qué lo sabes tú?, ¿te lo dijo Annie?.-No puedo
evitar sentarme con la adrenalina corriendo por mi cuerpo
-He
empezado a recordar
-¿Cómo
es eso posible?, he estado intentando buscar algún recuerdo en mi
mente, algo que no encajara pero nada...
-Sam,
en todas mis vidas he sido mucho más suicida que tú y he muerto
mucho más veces. Annie no sospecha que lo sé pero cuándo recuerdos
extraños sobre una Annie macabra comenzaron a asaltarme busqué
ayuda y resulta que de los miles enlaces web de gente pirada
encontré alguien que se había especializado en el tema y me lo
contó todo.
-¿Y
cómo has podido dormir bajo su techo?
-Los
dioses funcionan de una forma extraña y por regla general solo la
mandan matar a alguien que ha matado anteriormente.
-Pero
ella dijo que...
-Que
te mató una vez, si, fue la vez anterior a esta y la recuerdo con
tanta claridad como el día de ayer
-¿Qué
pasó?.-¿Realmente estaba a punto de discutir sobre la razón por la
que había matado?. ¿Tanto pueden cambiar las personas?
-Annie
y tú estabais destrozandoos el uno al otro. Tú la amabas como
nunca he visto a nadie amar, pero Annie vivirá siempre para el
primer chico del que se enamoró y morir una y otra vez nos acaba
cambiando. Así que pensaste que si se rompía el circulo, si Annie
te mataba se acabaría el sufrimiento y ella podría descansar.
-¿A
quién?.-Ella entiende la pregunta sin necesidad de que tenga que
completarla
-Era
un antiguo compañero de Annie, él deseaba morir así que fue un
favor para ambos.-Por muy macabro que fuera era mejor que oír que
había matado a un inocente solo por salvar a una chica.-Sin embargo,
no funcionó
-Martha,
no la amo.-La verdad cae como una losa entre nosotros
-Lo
sé. Algo está cambiando y no sé que es pero me aterra.-Responde
-Ella
estaba decepcionada.-Susurro
-En
algo te pareces al primero, siempre es así, y ella se aferra a esa
pequeña parte como si fuera agua en un desierto.-Por un momento no
puedo sentirme el hermano gemelo tonto del guaperas.-¿Crees que
moriremos?.-Ahora es ella la asustada
-Todos
los hacemos.-Dijo encogiéndome de hombros
-Hubo
una vez...-Comienza a decir. Cierro los ojos sabiendo lo que está
por venir.-Ella intento resistirse y el hombre que debía haber
matado se encargó de nosotros. Sam, fue horrible, y estoy segura de
que Annie hará cualquier cosa por no volver a pasar por eso, aunque
incluya vivir millones de años y repetir la historia una y otra vez
-Las
cosas están cambiando.-Digo antes de colgar. La cabeza me da vueltas
y no tiene nada que ver con la resaca.
-Dios,
si estás ahí arriba.-De nuevo me encuentro mirando la pared
blanca.-déjanos salvarla

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