jueves, 13 de junio de 2013

Capitulo 9

Buenas tardes, ¿qué tal os va?. La verdad es que esto de estar hablando con una pantalla no me termina de convencer pero echo de menos el contacto con gente que escribe/lee así que espero que hablemos un poco más... *.*

Con todo esto mi historia está llegando casi a su final, supongo que un par de capítulos más y unos anexos que quiero añadir desde el punto de vista de Sam. Y me estaba plateando otra nueva historia así que se me ha ocurrido proponeros cositas nuevas...

-Si escribís historias y las publicáis o simplemente queréis hablar de ello estaría muy interesada en compartir opiniones así que poneos en contacto conmigo

-Me gustaría que me dierais vuestra opinión sobre mis historias ya sean buenas o malas, pero que sirvan para mejorar

-Y.... ¿sobre qué os gustaría leer en el futuro?. Tengo millones de ideas y no me importa escribir una antes que otra y dado que tocan casi todos los palos estoy segura de que estaremos todos contentos.

-Para terminar, tengo una idea en mente sobre un nuevo blog, este un poco diferente pero hasta que no terminen los exámenes (principios de Julio) no podré hacer nada T.T
Con todo esto os dejo con el capitulo 9 ... 



La luna termina mezclándose con el sol, siempre lo hacen. Como si una fuerza magnética los atrayera en contra de todo razonamiento, y a pesar de los años, a pesar de que aquí, abajo, hubiera días malos, buenos, desastrosos y magnificos ellos seguían viéndose día trás día.
¿Alguna vez han imaginado qué pasaría si ellos se olvidarán?. Si, que durante esas horas en las que el sol alumbra nuestros días y la luna acuna a otras personas ellos olvidaran al otro y solo durante esos minutos en los que vuelven a reencontrarse tuvieran que conocerse, una y otra vez en un ciclo sin fin.
-¿No has dormido?.-La adormilada voz de Sam me hace saltar sobre mí misma y estoy a punto de derramar el café ya helado que tenía entre las manos
-No.-¡¿Quién podría?!. Si tan solo el alcohol hiciera algo de efecto, si pudiera borrar todos los problemas como lo hace para el resto.
-Lo siento.-Son estas dos palabras susurradas las que me hacen romperme y termino clavándome las uñas en la palma de la mano para no terminar llorándo desconsoladamente.
-¿Por qué lo sientes exactamente?.-Mantengo los dientes apretados aunque en el fondo no quisiera mostrarle ninguna emoción.-¿Por no enamorarte de mí o por qué el mundo sea así?
-¿Cuántas veces nos hemos conocido?.-Él evita mi pregunta a la vez que se sienta frente a mí.
-Veintisiete
-¿Y siempre nos hemos...?.-Traga saliva fuertemente y se remueve incómodo
-¿Enamorado?. Si.
-¿Por qué no me lo dijiste?. Siempre has parecido tan fría y poco interesada. La primera vez que te ví pensé que eras la mujer más bella que había conocido pero parecías tan distante que hasta llegué a pensar que te gustaban las mujeres.-Se deja caer hacia atrás avergonzado. Esta conversación se está saliendo fuera de mi control, la había planeado de mil maneras posibles y todas ellas tranquilas y en ninguna me afectaba de esta manera. ¡Pero qué diablos puedo esperar siendo Sam el que está involucrado en esto!
-La última vez nos dimos cuenta que lo deseemos o no cada uno tiene influencia de la eduación vivida. Yo sigo atascada en siglos anteriores y cada vez termino decepcionada por buscar en ti al primer tú que conocí y tú terminas frustrado. Así que te prometí que en las veces que estaban por llegar nunca lo sabrías. Éramos conscientes de que terminaríamos encontrandonos, siempre lo hacemos, a pesar de ello es mi elección que simplemente seamos unos amigos que compartan el camino por unos años o algo más.
-¿Y yo acepté?.-Pregunta con incredulidad, si antes sospechaba que este Sam no tenía nada que ver con los que he conocido anteriormente, ahora no puedo más que confirmarlo.-¿Por qué Claudia sabe todo esto?, ¿siempre me he llamado Sam?.-Se inclina hacia delante apoyando los codos sobre las rodillas hambriento de respuestas.
-Con tranquilidad.-Digo sonriendo por primera vez.-Aceptaste porque sabías que lo haría de todas formas. Claudia ha vivido menos que yo pero ambas somos Daitkain. Y tu primer nombre, con el que te conocí, era Gabriel, luego ha ido cambiando en función del lugar en el que nacías.
-Entonces, ¿cómo supiste que era yo?
-Una de las desventajas de este "trabajo" es que mi cuerpo está anestesiado constantemente excepto en dos ocasiones y una de ellas es cuando me encuentro a alguien cuya alma conocía antes de morir. Luego no me quedó duda cuando soñé por primera vez contigo.
-¿Qué...?
-Solo sueño contigo.
-¿Y cuándo yo no he...estado?
-Solo oscuridad.-Sus ojos se mueven pérdidos por unos segundos y luego vuelven por más preguntas.
-¿En qué consiste exactamente ese "trabajo"?.-Sus músculos se tensan demostrando que recuerda perfectamente la noche anterior aunque haya intentado fingir que no.
-Solo suecede en los cambios de estación. A las doce de la noche el campanario más cercano emite trece campanadas, es un hecho tan cotidiano que nadie es consciente de la diferencia entre doce o trece por lo que no hay preguntas. Desde ese momento sabemos a quién debemos matar, normalmente es alguien que hemos conocido días antes, otras son personas que conocemos desde vidas anteriores.
-¿Alguna vez has intentado resistirte?. No sé tal vez son personas inocentes, con familia, sueños y que simplemente un día fueron a un museo y frente a una imagen de Ares dijeron que les parecía feo. Tal vez para ti sea fácil, una vida eterna, con tranquilidad y dinero, simplemente teniendo que matar a una persona casi desconocida de vez en cuando.- Es el conocimiento de lo poco que sabe de mí mezclado con su facilidad para juzgarme lo que me lleva a mostrarle una pequeña parte de mí otro ser.
Sé que mis ojos se han oscurecido y las facciones se han endurecido con la piel estirada alrededor de los párpados y los labios, que comienzan a retraerse para mostrar un fragmento de mis dientes. Sam retrocede pero el sofá no le deja moverse mucho más.
-Solo lo he intentado una vez y Martha terminó violada en un callejón y tú fuiste asesinado de una manera tan brutal que aún no consigo pensarlo sin notar la bilisis subiendo por mi esofago. No sé quiénes son y evidentemente soy consciente de una familia que sufrirá tanto como yo si vosotros murieraís pero yo les ofrezco una muerte rápida, justa y lo más elegante posible. Cosa que los dioses no hacen conmigo. Además, siempre y repito, siempre tienen la opción de matarme ellos a mí.
-¿Alguna vez me has matado?.-Sabe la respuesta antes de que yo responda y sé que esto será el final de ambos pero prometí decirle la verdad.
-Si.-Noto como se pasa la palma por el pelo y toma pequeñas respiraciones en jadeos. No voy a dejarle decidir, así que me levanto y me arrastro hasta mi cuarto dónde la maleta descansa sobre la cama.
He vivido en muchos sitios pero este estaba comenzando a ser especial para mí, porque por un segundo pensé que tendría alguna oportunidad
-No volverás a verme a menos que sea necesario.-Digo dirigiéndome hacia la puerta a grandes zancadas aunque él no hace ni un solo gesto para detenerme.
-Faltan dos días para el cambio de estación.-Susurra
-Dime algo que no sepa.-Y estas son mis últimas palabras antes de cerrar mi vida a Sam.





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