Dicen que en la vida hay cosas que es mejor callar y probablemente estén en lo cierto...¿Pero desde cuándo alguien puede volver invisible la tinta de un escritor?.
Hoy voy a hacer un alto en mi historia que solo va a durar un capitulo y que también viene a hablaros de algo que en estos días parece ser de fantasía así que tampoco nos alejamos mucho del tema, ¿verdad?
Voy a suponer que todos sabéis lo que es el compromiso porque...al fin y al cabo es lo que todos esperamos de los demás, pero...¿Qué hay de lo que nosotros estamos dispuestos a darle a los demás?
Creo que todos los aquí reunidos tenemos la edad suficiente o al menos hemos visto las noticias las suficientes veces como para habernos dado cuenta de una cosa, y en el extraño caso de que no...ya estoy aquí yo para contártelo.
"LA VIDA ES EL VENENO MÁS DULCE QUE CONOCE LA HUMANIDAD"
De por sí la vida va a ponerte en situaciones demasiado difíciles, situaciones que vas a tener que enfrentar solo, y eso no tiene nada que ver con la cantidad de amigos que tengas, con el dinero o con el trocito de tierra en el que hayas nacido.
¿Creías que no te iba a tocar?. Lo siento amigo, pero a TODOS nos llega el día en el que nos toca afrontar un problema solo.
Y ahora llega la verdadera cuestión. Si de por sí esto es una realidad, ¿por qué no evitar pasar los problemas solo siempre que sea posible?.
¿Por qué no evitar criticar a una persona por su modo de actuar ante una difícil circunstancia cuándo somos plenamente conscientes de que lo que necesita es un abrazo y una mano amiga?
Y para aquel que al leer mi anterior pregunta haya pensado...¿Y cómo voy a saberlo?, (y no os sorprendáis porque os aseguro que los habrá...)
Déjame decirte algo, ¿ya has olvidado tu etapa escolar?. ¿Ya has olvidado cuando esos que llamabas tus amigos te daban la espalda porque no tenías el cromo más chulo?, ¿ya has olvidado lo que era que los profesores te descubrieran haciendo una trastada?. Si, sabes perfectamente lo que sentías, así que no me mientas o mejor dicho no te mientas al decir que no te alegraba cuando tu mejor amigo cuadraba los hombros a tu lado y decía..."lo hicimos los dos" y perdía su recreo a tu lado.
¿Me vas a decir que los mejores minutos de tu día era cuándo tus otros amigos os pasaban chuches de contrabando mientras la profesora se distraía de vuestro castigo?.
Ahora, día a día soy plenamente consciente de la suerte que he tenido de haber nacido en una época en la que se sabía lo que era compromiso.
Y algunos pensarán...¿Tú, que solo hace veinte miseros años que estás aquí vas a venir a darme lecciones a mí?. No, no vengo a darte lecciones.
Vengo a decirte que no sé que le ha pasado al mundo, que no entiendo en que momento mandar flores se volvió una "mariconada", que probablemente me perdí el instante en el que las personas se agobian o te llaman imbécil por ir de la mano de tu novi@, de tus padres, o de tu herman@ por la calle.
Me perdí los años (porque estoy segura de que algo así no se consigue en días) en los que un revolcón con un desconocido es mejor que simplemente hablar con la persona que quieras.
No se equivoquen, yo no quiero almas gemelas; no quiero padres, amigos o parejas perfectas, quiero compañeros de vida.
Personas que entiendan que aunque consideren que su dolor es mayor al mío, soy yo la que está luchando mi vida, soy yo la que vive día a día en mis zapatos y solo por eso merezco respeto, merezco compromiso...
¿Y qué ofrezco yo?...
Ofrezco prometerte hacer todo lo posible para ayudarte aún cuándo seas tú quién deba luchar sus batallas, prometo reír con tus alegrías aún cuándo mis problemas me pesen en los hombros, prometo no criticar JAMÁS tu forma de actuar porque nunca podré entender tu dolor como tú mismo hacer.
Prometo aprender a hacer el mejor chocolate caliente del mundo para cuando el frío de la vida se cuele por nuestra ventana y prometo enseñarte la receta por si te falto algún día.
Pero lo más importante es que todo esto no nace del querer quedar bien con alguien, no nace de que quiera darte el primer lugar en mi vida... Nace de que te respeto porque has vivido uno, diez, cuarenta o noventa años en este mundo y no puedo ni imaginarme lo duro que ha sido el camino que ha desgastado tus suelas.
Solo por eso te mereces mi compromiso, solo por eso te rogaría que si no puedes imaginarte lo que han sufrido mis pies te marches a buscar otra persona que te haga chocolate caliente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario