miércoles, 13 de noviembre de 2013

CAPITULO 16 La caja de los secretos

CAPITULO 16. “El Karma siempre golpea fuerte” 

Las gotas de agua hacían un extraño sonido al deslizarse por los tejados y caer a los contenedores metálicos amontonados a cada lado de la acera, el verano se alejaba ya y comenzaba a refrescar pero él había olvidado la chaqueta al salir corriendo de su casa; ahora era incapaz de recordar porque había huido, su mente no era capaz de registrar más que el agua manchada de roja que se acercaba hasta sus zapatos. Él quería huir, quería dar un paso atrás, sin embargo se encontró elevando la mirada y jurando venganza...

Marco abrió los ojos lentamente, no había gritado, no se había movido...El único signo de que había estado soñando era su respiración agitada y el pánico que corría por sus venas.
Llevaba meses sin tener pesadillas y de repente ahora eran más detalladas que nunca, definitivamente podía decir que el Karma le había pegado una patada en el trasero, porque su mente le acaba de tirar a la cara la razón por la que no iba a entregar a Alejandro Mólina.
El grifo del agua acababa de cerrarse cuándo el teléfono de la mesilla comenzó a sonar
-Buenos días.-Saludó con la voz entrecortada
-¡No. Me. Jodas!.-Exclamó Sergio al otro lado de la linea.-¿Has tenido no sé cuántas noches tranquilas para acostarte con ella y tienes que hacerlo cuándo ambos estáis doloridos porque un psicópata pinchó vuestras ruedas?. ¡No me extraña que ayer no me cogieras el teléfono!
-No me llamaste.-Dijo Marco, si él quería pensar que su agitación se debía a eso no iba a contradecirle
-Claro que lo hice.-Marco se estiró por su teléfono sólo para comprobar que tenía tres llamadas pérdidas
-Lo siento, debí avisarte.-Él elevó la mirada como un resorte ante el susurro acallado de Carla; ella estaba apoyada contra el marco de la puerta con un albornoz blanco que él no había sacado de la bolsa porque era demasiado pequeño pero que en Carla resaltaba todas y cada una de sus curvas; el pelo aún goteaba sobre la alfombra y Marco no pudo evitar el suspiro ahogado que escapó de sus labios
-Dime que no estás haciendo lo que creo que estás haciendo mientras hablamos por teléfono.-Masculló Sergio
-¿Envidia, colega?.-Dijo Marco intentando arrancar una sonrisa de la expresión asustada de Carla
-¡OH!, ¡ahí está mi hermano!.-Gritó Sergio.-¡Tío me he estado preguntando dónde te habías metido por meses!, si llego a saber que lo que te hacía falta era un buen meneo yo mismo hubiera contrata...
-¡Sergio!.-Cortó Marco; Carla vez estaba más blanca y apretaba la tela del albornoz con tanta fuerza que los dedos no tardarían en transpasar el material. Ahora que las bromas se habían acabado el silencio al otro lado de la línea era casi escalofriante
-¿Hay otra víctima?.-Inquirió Marco
-Algo así, una desaparición
-¡¿Un secuestro?!.-Marco se levantó de la cama incapaz de mantenerse quieto
-No sabemos si pertenece a nuestro asesino, la hermana de la víctima ha considerado que podría ser y ha venido a dar el aviso
-Lo siento.-Masculló Marco pasándose la palma por la cara
-No pasa nada, hemos repartido la foto por aquí y por allá y estamos siguiendo el camino que se supone tomó la víctima y viendo cámaras de seguridad pero tenemos un trabajo de muchas horas por delante
-¿Quieres hacerte cargo por completo de esto?
-Si.-Las cosas entre Marco y Sergio siempre habían sido así de sencillas, por lo general, Sergio no estaba interesado en tener ningún tipo de poder pero cuándo lo quería, lo planteaba y Marco se lo daba
-Bien, ¿y cómo va lo de los médicos?
-David lleva tres días ganándose el descontento de todos los jefedes de los hospitales cercanos, esperemos que no caiga enfermo en al menos un par de años
-Una pena que no sean mujeres.-Dijo Marco ganándose una carcajada por parte de Sergio
-¿Cómo fue la entrevista?.-Quiso saber él
-Creemos que mantenía una relación con la tercera  víctima
-Pero a él lo mataron unas horas antes que a ella
-Si, adiós a la teoría de que él descubrió algo. Hoy vamos a ir a hablar con la familia de ella, aunque dudo mucho que estuviese desaparecida por tantas horas y no nos dijeran nada
-La unica familia es su suegra
-Lo sé
-Buena suerte colega.-Dijo Sergio
-Lo mismo digo-Dijo Marco colgando el teléfono y girándose en redondo.
Marco dio un paso hacia el frente y Carla se dejó caer contra la puerta con la respiración agitada, cómo si estuviese mareada.
No fue hasta un par de segundos después que Marco comprendió que ella pensaba que él iba a contarle todo a Sergio. ¡Qué Dios le perdonase si alguna vez decidía entregar a otra persona con pecados menores a los suyos propios!
-No voy a decir nada.-Susurró él pegando su frente a la suya aún cuándo ella se apretó hacia atrás cómo si intentase huir.-Pero si alguna vez él llega a …
-Lo mataré.-Él no pudo evitar alzarse de golpe. No había dolor ni rabia en la voz de Carla, era como si simplemente estuviesen hablando de un hecho irrefutable
-Está bien.-Dijo él, su voz sonando extraña a sus propios oídos.-¿Preparada para tratar con una suegra que odiaba a nuestra victima?.-La comisura de los labios de Carla se tensaron levemente pero no llegaron a alcanzar una sonrisa
-Voy a cambiarme.-Él observó cómo se apoyaba en el pomo de la puerta cómo si las fuerzas le faltasen antes de recorrer el pasillo con pasos temblorosos


-¿Has hablado con ella antes?.-Dijo Carla cuando se detuvieron frente a una enorme cancela de metal. Marco bajó la ventanilla y enseñó la placa a la cámara último modelo que estaba estrategicamente colocada para que alguien que no supiera que estaba allí no la viera.
-Si, fue un maldito dolor de cabeza cuándo su nuera murió, como si no hubiese sido demasiado malo que el ritmo del asesino hubiera crecido ella quería un protagonismo que no se merecía
-Genial.-Masculló Carla. Marco la miró de reojo más preocupado de lo que quería reconocer por el vacío detrás de sus palabras.
¿Qué podía hacer para reconfortarla?, tener hermanas no le había servido de mucho ya que no habían sido del tipo comunicativas, cuando alguna sufría simplemente el resto de sus hermanas se encerraba sobre ella dejando fuera a los hombres...
-¿Es esa?.-susurró Carla mirando fijamente a la pequeña mujer encima de los escalones del porche y que vestía un alegre vestido amarillo con rallas blancas que no pegaba en absoluto con su pelo blanquecino recogido en un roete.
-Allá vamos.-Dijo Marco saliendo del coche.-Antes que nada gracias por su colaboración.-Dijo él adelantándose a grandes zancadas y tendiéndole la mano. Ella lo observó como si se tratara de un extraño animal y al final Marco se forzó a retirar la mano sin parecer molesto.
-Tengan claro que si tuviera otra opción no estarían aquí
-Si su nuera hubiese tenido otra opción no estaríamos aquí.-Recalcó Marco; ella parpadeó lentamente como si no hubiera esperado que él reaccionase así.
-He pedido que nos preparen el té.-Dijo dándo la vuelta a la casa por el camino de piedras grises que desembocaba en un pequeño patio privado rodeado de arboles frutales de todo tipo.-Siéntense por favor.-Carla no pudo evitar una mueca al ver las sillas de hierro blanco con cojines de flores rosados y Marco le dedicó una sonrisa de ánimos
-Debo suponer por su presencia aquí que aún no han detenido a ese malhechor.-Su nariz se encogió levemente como si estuviese oliéndo algo putrefacto
-No señora pero cada vez estamos más cerca.-Dijo Marco esforzándose por creerlo
-Desde que estuvieron a punto de detener a mi hijo déjeme decirle que dudo que se capaz de detener a...
-Creemos que su nuera tenía un amante.-Cortó Carla. Las reacciones fueron muy diversas; una chica vestida de sirvienta de los años ocheta con una bandeja detazas humeantes tembló hasta que la ceramica tintineó, Marco se giró hacia ella con los ojos enormemente abiertos pero la señora Harris se mantuvo inmóvil, como si el tiempo se hubiera detenido hasta que la chica se marchó
-Es usted una maleducada.-Dijo girándose hacia ella con rabia helada
-Nunca he dicho lo contrario pero me pagan para notar que usted no lo ha negado, no para decirle cosas bonitas
-Su padre debió de haberle pegado por esa boca.-Dijo ella con desdén y Carla sintió como sus músculos se tensaban con tanta fuerza que al día siguiente estaba segura de que tendría agujetas
-Señora Harris.-Soltó Marco apretando los dientes.-¿Tenía un amante o no?
-Si.-Reconoció ella y se dejó caer hacia atrás como si de repente estuviese agotada
-¿Por qué no lo notificó en su momento?.-Quiso saber Marco
-Lo descubrimos luego, al tirar sus cosas descubrimos algunos regalos y...diarios. ¡¿Puede creerse que estaba decepcionado porqué mi hijo no la quería?!. ¡LO TENÍA TODO, ABSOLUTAMENTE TODO!
-Menos amor.-Dijo Carla antes de poder detenerse
-¡¿Amor?!. ¿Quién quiere amor más que las mujeres de calle?, ¡deberían leer como hablaba de aquel tipo!
-Lo cierto es que nos gustaría hacerlo.-Dijo Marco
-Elizabeth.-Dijo la señora Harris con suavidad y elevando una mano al aire. La chica apareció de la nada con una expresión imperturbable
-¿Si, señora?
-Prepare la caja de nata de la señorta Lilith para estos señores
-Enseguida.-Dijo ella dándose la vuelta y caminando con pasos cortos pero rápidos hacia la casa
-¿Podría servir al estado en algo más?.-Dijo ella con veneno
-¿Dónde está su hijo?
-De retiro espiritual, lo de Lilith le tocó muy hondo...¡Le fue infiel!
-Señora, ya le pregunté una vez pero quiero que vuelva a pensarlo.-Marco se inclinó hacia delante apoyando las manos en sus rodillas.-¿Existe alguien de los conocidos de ambos que tenga la frialdad para matar?
-Nos movemos en circulos de gente de bien que no harían algo así
-Tenía que conocerlos, tenía que saber que iba a estar sola
-Vuelvo a repetirle.-Y esta vez la sangre acudió a su rostro a la vez que apretaba la mandíbula y su cara de niña se deformaba.-Que nadie de nuestra familia o amigos haría algo así, tal vez deberían investigar a la familia de aquel tipo, encontrarán su nombre en el diario
-Aquí tienen.-Dijo la chica que de nuevo había aparecido como un fantasma dejando una caja redonda metálica en la que había dibujos de caramelos de nata sobre la mesa
-Ya tienen todo lo que necesitan.-Dijo la señora Harris apoyándose en el antebrazo de la chica para levantarse, a Carla le pareció que le clavaba las uñas pero la expresión de ella no cambió.
-Creia que esto solo pasaba en las películas.-Susurró Carla cuando se quedaron solos
-Aún conservamos un barrio rico que nos trae grandes quebraderos de cabeza.-Dijo Marco asegurándo la caja bajo su brazo
-¿Y el hijo?.-Dijo ella en la privacidad del coche
-Demasiado inútil.-Dijo él con un bufido
-Ella es capaz de matar.-Dijo Carla como la que comenta que va a llover, Marco sintió que su corazón pegaba un tirón y se preguntó vagamente si algún día se acostumbraría a esto.-No es algo que haría porqué si pero si fuera necesario para “limpiar” no lo dudaría
-No tiene la fuerza
-A veces pienso que podrían ser varias personas.-Dijo ella
-¿Por qué?
-En algunos casos muestra una piedad impropia de un psicópata y otras parece volverse loco, y abrazar su lado sádico
-Las víctimas no se conocían de nada.-Dijo Marco echándose la cabeza hacia atrás cuándo se detuvieron frente a un semáforo.-Y no es como si un grupo de personas fueran a conocerse y decidir que quieren matar a sus familiares y hacerse pasar por un psicópatas.-Carla estaba a punto de recalcar que había una película sobre ese tema cuándo se le ocurrió una idea
-¿Y un sicario?, hay psicópatas que aprovechan para hacer de su adicción un negocio
-Si pero, ¿crees que esta mujer podría conocer a un sicario?.-La respuesta de carla quedó silenciada por el sonido del teléfono.-Cardone, estás en manos libres.-Gruñó Marco
-Hola cariño.-Dijo una voz maternal

-¡Oh, mierda!.-Masculló Marco

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