CAPITULO 16. “El Karma siempre golpea
fuerte”
Las gotas de agua hacían un extraño
sonido al deslizarse por los tejados y caer a los contenedores
metálicos amontonados a cada lado de la acera, el verano se alejaba
ya y comenzaba a refrescar pero él había olvidado la chaqueta al
salir corriendo de su casa; ahora era incapaz de recordar porque
había huido, su mente no era capaz de registrar más que el agua
manchada de roja que se acercaba hasta sus zapatos. Él quería
huir, quería dar un paso atrás, sin embargo se encontró elevando la mirada y jurando venganza...
Marco abrió los ojos lentamente, no
había gritado, no se había movido...El único signo de que había
estado soñando era su respiración agitada y el pánico que corría
por sus venas.
Llevaba meses sin tener pesadillas y de
repente ahora eran más detalladas que nunca, definitivamente podía
decir que el Karma le había pegado una patada en el trasero, porque
su mente le acaba de tirar a la cara la razón por la que no iba a
entregar a Alejandro Mólina.
El grifo del agua acababa de cerrarse
cuándo el teléfono de la mesilla comenzó a sonar
-Buenos días.-Saludó con la voz
entrecortada
-¡No. Me. Jodas!.-Exclamó Sergio al
otro lado de la linea.-¿Has tenido no sé cuántas noches tranquilas
para acostarte con ella y tienes que hacerlo cuándo ambos estáis
doloridos porque un psicópata pinchó vuestras ruedas?. ¡No me
extraña que ayer no me cogieras el teléfono!
-No me llamaste.-Dijo Marco, si él
quería pensar que su agitación se debía a eso no iba a
contradecirle
-Claro que lo hice.-Marco se estiró
por su teléfono sólo para comprobar que tenía tres llamadas
pérdidas
-Lo siento, debí avisarte.-Él elevó
la mirada como un resorte ante el susurro acallado de Carla; ella
estaba apoyada contra el marco de la puerta con un albornoz blanco
que él no había sacado de la bolsa porque era demasiado pequeño
pero que en Carla resaltaba todas y cada una de sus curvas; el pelo
aún goteaba sobre la alfombra y Marco no pudo evitar el suspiro
ahogado que escapó de sus labios
-Dime que no estás haciendo lo que
creo que estás haciendo mientras hablamos por teléfono.-Masculló
Sergio
-¿Envidia, colega?.-Dijo Marco intentando arrancar una sonrisa de la expresión asustada de Carla
-¡OH!, ¡ahí está mi hermano!.-Gritó
Sergio.-¡Tío me he estado preguntando dónde te habías metido por
meses!, si llego a saber que lo que te hacía falta era un buen meneo
yo mismo hubiera contrata...
-¡Sergio!.-Cortó Marco; Carla vez
estaba más blanca y apretaba la tela del albornoz con tanta fuerza que los
dedos no tardarían en transpasar el material. Ahora que las bromas
se habían acabado el silencio al otro lado de la línea era casi
escalofriante
-¿Hay otra víctima?.-Inquirió Marco
-Algo así, una desaparición
-¡¿Un secuestro?!.-Marco se levantó
de la cama incapaz de mantenerse quieto
-No sabemos si pertenece a nuestro
asesino, la hermana de la víctima ha considerado que podría ser y
ha venido a dar el aviso
-Lo siento.-Masculló Marco pasándose
la palma por la cara
-No pasa nada, hemos repartido la foto
por aquí y por allá y estamos siguiendo el camino que se supone tomó
la víctima y viendo cámaras de seguridad pero tenemos un trabajo
de muchas horas por delante
-¿Quieres hacerte cargo por completo
de esto?
-Si.-Las cosas entre Marco y Sergio
siempre habían sido así de sencillas, por lo general, Sergio no
estaba interesado en tener ningún tipo de poder pero cuándo lo
quería, lo planteaba y Marco se lo daba
-Bien, ¿y cómo va lo de los médicos?
-David lleva tres días ganándose el
descontento de todos los jefedes de los hospitales cercanos,
esperemos que no caiga enfermo en al menos un par de años
-Una pena que no sean mujeres.-Dijo
Marco ganándose una carcajada por parte de Sergio
-¿Cómo fue la entrevista?.-Quiso
saber él
-Creemos que mantenía una relación
con la tercera víctima
-Pero a él lo mataron unas horas antes
que a ella
-Si, adiós a la teoría de que él
descubrió algo. Hoy vamos a ir a hablar con la familia de ella,
aunque dudo mucho que estuviese desaparecida por tantas horas y no
nos dijeran nada
-La unica familia es su suegra
-Lo sé
-Buena suerte colega.-Dijo Sergio
-Lo mismo digo-Dijo Marco colgando el
teléfono y girándose en redondo.
Marco dio un paso hacia el frente y
Carla se dejó caer contra la puerta con la respiración agitada,
cómo si estuviese mareada.
No fue hasta un par de segundos después
que Marco comprendió que ella pensaba que él iba a contarle todo a
Sergio. ¡Qué Dios le perdonase si alguna vez decidía entregar a
otra persona con pecados menores a los suyos propios!
-No voy a decir nada.-Susurró él pegando su frente a la suya aún cuándo ella se apretó hacia atrás
cómo si intentase huir.-Pero si alguna vez él llega a …
-Lo mataré.-Él no pudo evitar alzarse
de golpe. No había dolor ni rabia en la voz de Carla, era como si
simplemente estuviesen hablando de un hecho irrefutable
-Está bien.-Dijo él, su voz sonando
extraña a sus propios oídos.-¿Preparada para tratar con una suegra
que odiaba a nuestra victima?.-La comisura de los labios de Carla se
tensaron levemente pero no llegaron a alcanzar una sonrisa
-Voy a cambiarme.-Él observó cómo se
apoyaba en el pomo de la puerta cómo si las fuerzas le faltasen
antes de recorrer el pasillo con pasos temblorosos
-¿Has hablado con ella antes?.-Dijo
Carla cuando se detuvieron frente a una enorme cancela de metal.
Marco bajó la ventanilla y enseñó la placa a la cámara último
modelo que estaba estrategicamente colocada para que alguien que no
supiera que estaba allí no la viera.
-Si, fue un maldito dolor de cabeza
cuándo su nuera murió, como si no hubiese sido demasiado malo que
el ritmo del asesino hubiera crecido ella quería un protagonismo que
no se merecía
-Genial.-Masculló Carla. Marco la miró
de reojo más preocupado de lo que quería reconocer por el vacío
detrás de sus palabras.
¿Qué podía hacer para
reconfortarla?, tener hermanas no le había servido de mucho ya que
no habían sido del tipo comunicativas, cuando alguna sufría
simplemente el resto de sus hermanas se encerraba sobre ella dejando fuera a los hombres...
-¿Es esa?.-susurró Carla mirando fijamente a la pequeña mujer encima de los escalones del porche y
que vestía un alegre vestido amarillo con rallas blancas que no
pegaba en absoluto con su pelo blanquecino recogido en un roete.
-Allá vamos.-Dijo Marco saliendo del
coche.-Antes que nada gracias por su colaboración.-Dijo él adelantándose a grandes zancadas y tendiéndole la mano. Ella lo
observó como si se tratara de un extraño animal y al final Marco se
forzó a retirar la mano sin parecer molesto.
-Tengan claro que si tuviera otra
opción no estarían aquí
-Si su nuera hubiese tenido otra opción
no estaríamos aquí.-Recalcó Marco; ella parpadeó lentamente como
si no hubiera esperado que él reaccionase así.
-He pedido que nos preparen el té.-Dijo
dándo la vuelta a la casa por el camino de piedras grises que
desembocaba en un pequeño patio privado rodeado de arboles frutales
de todo tipo.-Siéntense por favor.-Carla no pudo evitar una mueca al
ver las sillas de hierro blanco con cojines de flores rosados y Marco
le dedicó una sonrisa de ánimos
-Debo suponer por su presencia aquí
que aún no han detenido a ese malhechor.-Su nariz se encogió
levemente como si estuviese oliéndo algo putrefacto
-No señora pero cada vez estamos más
cerca.-Dijo Marco esforzándose por creerlo
-Desde que estuvieron a punto de
detener a mi hijo déjeme decirle que dudo que se capaz de detener
a...
-Creemos que su nuera tenía un
amante.-Cortó Carla. Las reacciones fueron muy diversas; una chica
vestida de sirvienta de los años ocheta con una bandeja detazas
humeantes tembló hasta que la ceramica tintineó, Marco se giró
hacia ella con los ojos enormemente abiertos pero la señora Harris
se mantuvo inmóvil, como si el tiempo se hubiera detenido hasta que
la chica se marchó
-Es usted una maleducada.-Dijo
girándose hacia ella con rabia helada
-Nunca he dicho lo contrario pero me
pagan para notar que usted no lo ha negado, no para decirle cosas
bonitas
-Su padre debió de haberle pegado por
esa boca.-Dijo ella con desdén y Carla sintió como sus músculos se
tensaban con tanta fuerza que al día siguiente estaba segura de que
tendría agujetas
-Señora Harris.-Soltó Marco apretando los dientes.-¿Tenía un amante o no?
-Si.-Reconoció ella y se dejó caer
hacia atrás como si de repente estuviese agotada
-¿Por qué no lo notificó en su
momento?.-Quiso saber Marco
-Lo descubrimos luego, al tirar sus
cosas descubrimos algunos regalos y...diarios. ¡¿Puede creerse que
estaba decepcionado porqué mi hijo no la quería?!. ¡LO TENÍA
TODO, ABSOLUTAMENTE TODO!
-Menos amor.-Dijo Carla antes de poder
detenerse
-¡¿Amor?!. ¿Quién quiere amor más
que las mujeres de calle?, ¡deberían leer como hablaba de aquel
tipo!
-Lo cierto es que nos gustaría
hacerlo.-Dijo Marco
-Elizabeth.-Dijo la señora Harris con
suavidad y elevando una mano al aire. La chica apareció de la nada
con una expresión imperturbable
-¿Si, señora?
-Prepare la caja de nata de la señorta
Lilith para estos señores
-Enseguida.-Dijo ella dándose la
vuelta y caminando con pasos cortos pero rápidos hacia la casa
-¿Podría servir al estado en algo
más?.-Dijo ella con veneno
-¿Dónde está su hijo?
-De retiro espiritual, lo de Lilith le
tocó muy hondo...¡Le fue infiel!
-Señora, ya le pregunté una vez pero
quiero que vuelva a pensarlo.-Marco se inclinó hacia delante apoyando las manos en sus rodillas.-¿Existe alguien de los
conocidos de ambos que tenga la frialdad para matar?
-Nos movemos en circulos de gente de
bien que no harían algo así
-Tenía que conocerlos, tenía que
saber que iba a estar sola
-Vuelvo a repetirle.-Y esta vez la
sangre acudió a su rostro a la vez que apretaba la mandíbula y su
cara de niña se deformaba.-Que nadie de nuestra familia o amigos
haría algo así, tal vez deberían investigar a la familia de aquel
tipo, encontrarán su nombre en el diario
-Aquí tienen.-Dijo la chica que de
nuevo había aparecido como un fantasma dejando una caja redonda
metálica en la que había dibujos de caramelos de nata sobre la mesa
-Ya tienen todo lo que necesitan.-Dijo
la señora Harris apoyándose en el antebrazo de la chica para
levantarse, a Carla le pareció que le clavaba las uñas pero la
expresión de ella no cambió.
-Creia que esto solo pasaba en las
películas.-Susurró Carla cuando se quedaron solos
-Aún conservamos un barrio rico que
nos trae grandes quebraderos de cabeza.-Dijo Marco asegurándo la
caja bajo su brazo
-¿Y el hijo?.-Dijo ella en la
privacidad del coche
-Demasiado inútil.-Dijo él con un
bufido
-Ella es capaz de matar.-Dijo Carla
como la que comenta que va a llover, Marco sintió que su corazón
pegaba un tirón y se preguntó vagamente si algún día se
acostumbraría a esto.-No es algo que haría porqué si pero si fuera
necesario para “limpiar” no lo dudaría
-No tiene la fuerza
-A veces pienso que podrían ser varias
personas.-Dijo ella
-¿Por qué?
-En algunos casos muestra una piedad
impropia de un psicópata y otras parece volverse loco, y abrazar su
lado sádico
-Las víctimas no se conocían de
nada.-Dijo Marco echándose la cabeza hacia atrás cuándo se
detuvieron frente a un semáforo.-Y no es como si un grupo de
personas fueran a conocerse y decidir que quieren matar a sus
familiares y hacerse pasar por un psicópatas.-Carla estaba a punto
de recalcar que había una película sobre ese tema cuándo se le
ocurrió una idea
-¿Y un sicario?, hay psicópatas que
aprovechan para hacer de su adicción un negocio
-Si pero, ¿crees que esta mujer podría
conocer a un sicario?.-La respuesta de carla quedó silenciada por el
sonido del teléfono.-Cardone, estás en manos libres.-Gruñó Marco
-Hola cariño.-Dijo una voz maternal
-¡Oh, mierda!.-Masculló Marco

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