miércoles, 28 de agosto de 2013

Capitulo 5 La caja de los secretos


CAPITULO 5. “La tormenta”

Marco estaba bocabajo en el colchón cuándo el teléfono comenzó a sonar, se estiró levemente para alcanzarlo y se lo llevó a la oreja.-Cardone
-Tenemos una víctima Marco.-La voz de Sergio sonaba tan cansada como la suya y de fondo la música era bastante elevada
-¿Dónde?
-Club de striptease Paradyse...
-¿Qué?.-Marco se sentó desorientado en la cama, ¿qué hacía su asesino en un bar de striptease?. Él siempre había pensado que era un amante de lo pulcro y que el hecho de matar a las personas en su cama era como darles un descanso eterno. No sonaba como el asesino que intentaría acabar con prostitutas
-Si, yo tampoco lo creía. ¡QUÉ ALGUIEN BAJE ESA MÚSICA!.-El grito de Sergio le perforó el oído
-Estaré allí en quince minutos, tengo que comprobar que Carla está despierta
-¡Espera!, ¿te has acostado con ella?
-No.-Marco no pudo evitar poner los ojos en blanco.-Duerme en mi casa
-Y dentro de poco en tu cama
-Sergio.-Advirtió él
-¡¿Qué?!. Es guapa, lista y tiene interés en ti.-Marco se restregó el dorso de la mano por los ojos, definitivamente era demasiado temprano para tener esa conversación
-Y Julia me cortaría las bolas si la toco
-Esa mujer debe aprender a aceptar que ya no estáis juntos, ¡diablos, si fue ella la que te dejó!.-Marco estaba a punto de decirle que él sentía la misma indignación ante aquello pero a su compañero se le había olvidado que estaban en un caso de asesinato
-Llegaremos allí en quince minutos.-Y con esto colgó sin dejarle hablar. Arrastró los pies hasta el cuarto de baño de su dormitorio y se mojo la cara con agua, luego se restregó con fiereza las manos húmedas sobre sus brazos consiguiendo despertarse del todo.
Se deslizó unos vaqueros con violencia y una camiseta de manga larga negra y se calzó los zapatos.
Ajustó la pistola a la altura de la cadera y abrió su puerta de golpe. Estaba dispuesto en empezar a golpear la puerta más continua cuando se encontró de frente con la mirada de Carla.
Estaba sentada en uno de los altos taburetes que rodeaban la isleta de la cocina, tenía el pelo alborotado y vestía un camisón celeste que se le había subido mostrando sus piernas finas. Sostenía una taza humeante en una mano y una carpeta de la comisaría en la otra
-Creía que estabas dormida.-Dijo él con la voz ronca. Ella dejó caer lentamente la carpeta en la mesa y observó su expresión con cautela
-Hay otra víctima.-Dijo ella. Cuándo él asintió solemnemente se bajó de un salto y paso a su lado a grandes zancadas.-Me visto y salgo.-Marco aprovechó lo que quedaba del café y lo tomó de un trago justo justo cuando Carla salía vistiendo unos vaqueros claros y una camisa color salmón recogida a la altura de los codos que contrarrestaba contra el fuego de su melena ahora suelta.
-¿Lista?.-Dijo él, ella asintió y le siguió a la camioneta.-¿Qué hacías levantada tan temprano?
-Repasaba el caso.-Dijo ella como toda explicación.-¿Dónde ha sido el crimen?
-En un club de striptease.-Al menos se alegró de ver la misma incredulidad que él había sentido en el rostro de Carla, no era el único que pensaba que su asesino no tenía nada que hacer allí.
Ambos se mantuvieron en sus pensamientos mientras la camioneta viajaba contra el suelo empapado de las calles desiertas hasta que las luces de los coches patrullas comenzaron a ser visibles
-¿Paradyse?.-Dijo ella cuándo se detuvieron en la puerta
-Si, ¿te dice algo?.-Dijo él bajándose del coche
-No, solo intento quedarme con todos los detalles por si en algún momento hay algo que encaje.-Dijo ella siguiéndole por debajo de la linea policial ante algunos pares de ojos curiosos
-¿Qué tenemos?.-Marco se agachó junto a una mujer alta de piel morena que llevaba el pelo negro recogido en una pulcra coleta y que recogía muestras del cádaver
-Mujer, treinta y dos años, trabajaba como vedette aquí aunque no se había dedicado a la prostitución desde hacía años según sus compañeros. Causa de la muerte desangramiento, solo hay dos cosas extrañas...-Justo en ese momento su mirada se elevó encontrándose a Carla que contemplaba todo a su alrededor como una niña en una tienda de caramelos; a pesar de ello Marco estaba seguro de que los escuchaba, Beth elevó una ceja hacía él
-Se llama Carla Molina y va a ayudarme a atrapar al asesino
-¿Una medium?.-Articuló Beth con incredulidad
-No.-Dijo con una sonrisa, algún día debía invitarla en su discusión constante con el inspector Gómez sobre el uso de ese tipo de servicio.-Es una especialista en este tema.-Si Beth iba a preguntar más se contuvo
-Las dos cosas extrañas. Tenía un corte profundo que comienza a la altura de la cadera pero que se detiene en apenas dos centímetros.-Carla centró su atención en ella
-¿Puedes decir si fue antes o después del resto?
-No pero si quieres mi opinión personal fue antes.-Dijo ella. Carla asintió y volvió a clavar su mirada en la pared más cercana
-¿y la otra cosa?.-Insistió él
-Fue amordazada.-Marco se pasó la palma de la mano por el rostro, aquello no encajaba para nada, ni tampoco el lugar...¡Maldita sea!
-¿Por qué?.-Murmuró más para sí que para el resto
-Marco.-Carla se acercó dándole la espalda a las demás personas en la habitación y se puso de puntillas para llegar a su oído
-¿Si?
-¿Alguien ha entrevistado al hombre sentado en el sofá de cuero rojo?.-Él dejó que su mirada vagara de forma desenfocada como si intentase recordar algo respecto a lo que Carla le estaba diciendo hasta llegar al hombre en cuestión. Vestía vaqueros y una camiseta del logo del bar, probablemente el camarero del turno de mañana; era bastante delgado dado que a esas horas no se necesitaba de alguien que protegiera a ninguna de las mujeres del bar, parecía agotado y tal vez un poco nervioso
-No lo sé.-Dijo él girando el rostro para mirarla.-¿Crees que oculta algo?
-Sé que oculta algo.-Recalcó ella, él no pudo evitar sonreír.-Pero recuerda que eso no significa que la haya matado
-No, claro que no.-Dijo él.-Iré a comprobarlo.-Se alejó de forma casual y saludó a Sergio chocando sus manos, intentado parecer lo más relajado posible
-¿Cómo lo llevas?
-Deja que te ayude con los interrogatorios.-Dijo él. Sergio le miró con ojos entrecerrados y Marco movió levemente la cabeza hacía dónde se encontraba el camarero a la vez que se masajeaba el hombro
-Por supuesto.-Sergio cambió su expresión por una amable sonrisa y se acercó hacia el hombre.-Señor Charles mi compañero el inspector Cardone va a tomarle declaración
-¿Inspector?.-Dijo él tendiéndole una mano huesuda que Marco estrechó
-Si, el tipo de asesinato coincide con un asesino en serie que llevamos un tiempo persiguiendo.-Marco le dio unos segundos a la vez que sus labios se abrían en una auténtica “O” y a la vez notó como Carla se deslizaba a su lado
-¿Usted es?.-Dijo el señor Charles hacia ella
-Carla Molina.-Ella se sentó a su lado con sus manos recogidas en su regazo en una postura totalmente relajada.-Dígame señor Charles, ¿cómo definiría a su amiga?.-Él pasó las yemas de los dedos sobre su frente intentando aliviar un dolor inexistente
-Suave.-Él pareció pensarlo una vez más y luego asintió un par de veces.-Si, definitivamente suave
-¿Suave cómo un conejo o un helado de vainilla con almendras caramelizadas?
-Como un conejo.-Concluyó él. Marco estaba a punto de preguntar a dónde iba aquello cuándo Carla volvió a hablar
-Te acostabas con ella.-El hombre se puso colorado y tartamudeó un par de veces antes de poder formar una frase coherente
-¿Por qué piensan eso?.-Dijo él pasando la mirada entre ambos
-Bueno usted es el típico hombre que pasaría desapercibido sin embargo tiene un poco de chulería al estar cerca de las mujeres y está mirando su desnudez de forma familiar, cómo si ya la hubiera visto.-Dijo ella inclinándose levemente hacia atrás.-Lo que me hace pensar que usted un sex symbol o que había visto algunos de sus espectáculos y trabaja aquí por las mañanas por lo que no creo que quisiera quedarse por las noches aunque fuera para verla a ella. Eso me lleva a la conclusión de que mantenían una relación sexual con ella.
-Solo un par de veces.-Dijo él bajando la cabeza
-¿Por qué solo un par de veces?.-Dijo Marco
-No eramos compatibles.-Dijo él
-¿Qué quiere decir que no eran compatibles?.-Dijo esta vez dirigiéndose a Carla
-¿A ella le gustaba...el sexo duro?.-Dijo Carla girándose hacia Charles. Él elevó la mirada brevemente con los ojos bien abiertos pero no dijo nada.-No parece sorprendido por la mordaza ni las ataduras y sinceramente el primer pensamiento de primer persona sería la tortura pero usted no parece asqueado así que creo que ella solía hacer eso, pero a usted no le gustaba porque la veía cómo algo pequeño e inocente, así que por eso solo fueron un par de veces
-Ella venía con tipos grandes y que daban miedo, un par de horas después se marchaban y ella no aparecía hasta por la noche cuándo yo ya estaba a punto de irme y parecía estar a punto de desmayarse
-Lo ha hecho muy bien señor Charles.-Dijo Carla levantándose y dirigiéndose a los pies de la cama. Marco se quedó allí sentado sin saber muy bien que acababa de pasar y luego de hacer un resumen mental de que la chica le gustaba eso de las ataduras y que el señor Charles no parecía demasiado peligroso se movió para reunirse con ella
-¿Significa eso que no es una obra de nuestro asesino?.-Ella tenía la mirada clavada en el cuerpo pero luego se giró para observarle por encima del hombro
-Es él.-Dijo ella.-Pero esta cama no tiene hueco debajo y el armario es con puertas de cristal, por lo que que a ella le gustase algo que le obligaba a darle su confianza fue una enorme ventaja. Sus dientes están clavados en la tela hasta casi atravesarla, parece más un intento de sofocar el dolor que algo placentero.-Dijo ella
-Chicos hay cámaras de seguridad en todas las puertas y nos llevamos las cintas.-Dijo Sergio pasando los brazos por encima de los hombros de ambos
-¿Cómo has venido?.-Dijo Marco
-Me han traído.-La cara de Sergio adquirió una tonalidad rojiza.-¿Puedo irme con vosotros?
-Claro, no tenemos más que hacer aquí. ¿Carla?
-Solo un segundo.-Dijo ella inclinándose sobre el cuerpo y luego sentándose a su lado
-¿Qué hace?.-Le susurró Sergio
-Creo que intenta descubrir dónde se encontraba el asesino.-Dijo Marco observándola cambiar de posición
-Pues viendo los cortes por todos lados tendría que estar colgando de un hilo de su cabeza.-Dijo Sergio distraído  Marco estaba a punto de recomendarle que dejara de tragarse las pelis de misión imposible cuándo Carla se levantó de un salto con una gran sonrisa
-Listo.-Dijo encaminando la salida
-Agrega un trasero diez a la lista de razones por las que deberíais tener algo.-Susurró Sergio, Marco le dio un suave codazo en el estomago pero sus ojos vagaron y...efectivamente era de diez.
Sergio se acopló en el asiento de atrás a pesar de las insistencias de Carla, pero luego colocó la cabeza entre ambos sillones y Carla no estaba segura de si se sentía como una familia con un perro o un niño hiperactivo que no podía callarse jamás
-Colega necesitas un pelado.-Dijo Sergio haciendo honor a su último pensamiento y estirándose para despeinar a Marco que comenzó a gruñir.-No puedes representar a nuestra unidad con estas greñas
-¿Vas a darme tu clases sobre cómo vestir, señor Romeo?.-Dijo Marco deteniéndose frente a un semáforo y tirando de los cordones de la sudadera con el logo de una universidad que Sergio llevaba
-Carla estará totalmente de acuerdo conmigo en que mi look es más caliente que el tuyo.-Dijo Sergio, Marco estaba a punto de girarse y darle una colleja cuando Carla habló
-La verdad es que estabas más guapo con el pelo corto.-En ese momento Sergio y Marco detuvieron su discusión y se giraron para mirarla.-Te vi una vez el año pasado.-Dijo ella notando como la sangre acudía a sus mejillas. Marco enarcó una ceja pero ella trasladó su mirada hacia la ventana dando por finalizada la conversación y el silencio fue permanente hasta que llegaron a comisaría
Y en cuanto pusieron un pie en ella los segundos se convirtieron en minutos y los minutos en horas; Carla fue relegada a un sillón junto a la pared dónde se agrupaban todas las pruebas mientras el resto del equipo se movían por toda la oficina sin parar, ella revisó los primeros casos y anotó en un papel aparte aquellos datos que antes no habían tenido en cuenta o que ella desconocía para pensar sobre ellos más tarde.
Le gustaba estar sola pero no era de las que se quedaban quietas sin más, prefería recorrer un pasillo cien veces hasta que la inspiración llegaba pero allí todo el mundo corría y temía tropezarse con alguien.
Cuatro horas después de que llegaran Marco pasó a su lado a toda velocidad y le tiró un sandwich y una botella de agua con gas, ella estaba a punto de decirle que detestaba esa bebida pero él ya se había ido así que se limitó a apurar su comida y centrarse en los últimos datos que le habían dado sobre el homicidio de aquella mañana.
Si le había quedado alguna duda sobre la pulcrosidad de su asesino estaba confirmada, ni una huella, ni un pelo...nada. Aquello comenzaba a desesperarla y la única pista consiste que tenían era que el gran famoso asesino X.-En esta parte ella no pudo evitar poner los ojos en blanco.-Había mostrado algún tipo de emoción en el primer corte.
Se puso de pie y estiró los brazos por encima de su cabeza, arqueando la espalda hasta que los músculos se quejaron y contemplando el techo blanco de la comisaría comenzó a sentir el mordisco de la impotencia en lo más hondo de su ser...
-¡Carla!.-Sergio trotó hacia su posición con una enorme sonrisa en sus labios que no vaticinaba nada bueno.-Marco y yo vamos a ir al gimnasio a dar unos cuántos golpes, ¿te apuntas?.-Esta vez fue Carla quién dejó que sus labios se curvaran hacia arriba.

-¿Por qué no?.-Aquello iba a ser divertido...

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