La
taza de café tintinea contra la mesa al colocarla en ella, es un
ruido mínimo pero dado el enorme silencio que me rodea suena como
una bomba cayendo en el centro del salón.
Me
dejo caer en el sofá y por un momento estoy seguro de que voy a ser
capaz de dejar de pensar, claro que al segundo siguiente el teléfono
suena y me lanzó a por él con la esperanza de que sea Annie
-Eh
pequeñajo, ¿qué es de tu vida?.-La voz de mi hermano mayor me
sorprende a la vez que me espanta.
-¿Le
pasa algo a papá?
-No,
tranquilo, solo quería saber qué tal estabas
-He
tenido días mejores.-Reconozco inclinándome hacia atrás de nuevo.
-Uh,
eso suena a mujeres.-En mi adolescencia me molestaba muchísimo que
Max fuera capaz de darse cuenta de todo lo que ocurría a su
alrededor, especialmente cuándo lo hacía con tanta facilidad
-Y
a una de las peores
-Guapa
querrás decir
-Pequeña,
pelo negro como el carbón, piel blanca como la nieve y labios rojos
-¿Me
estas definiendo a una mujer o la muñeca de porcelana de tu salón?
-Y
ojos celestes tan fríos que te helarían el alma
-Auch,
no todo podía ser bueno.-Max y su positivismo siempre acababan con
mi paciencia. Me llevo la taza de café a los labios y tomo un buen
sorbo
-¿Cuál
es la parte espectacular?
-¿Qué
quieres decir?
-Bueno
todas las personas tenemos algo espectacular, que no compartimos con
nadie más. Por ejemplo tú pareces un príncipe encantado, todo pelo
dorado, rostro con pecas y sonrisa dulce. Y cuándo abres esa bocaza
no haces más que aumentar la sensación de que en cualquier momento
te montarás en un caballo blanco y te marcharás con la cabeza bien
alta
-Yo
no hago eso.-Protesto
-¡Te
llevaste cuatro meses hablando en poesía!
-Tenía
doce años.-Max tiene un ataque de risa y yo aprovecho el tiempo para
pensar que es eso "espectacular" de Annie
-Cuándo
te mira.-Mi hermano calla al otro lado y nos quedamos en silencio por
unos segundos.-Cuándo clava esos helados ojos en tí es como si
pudiera ver cualquier resquicio de tu alma, como si te dijera "sé
todo aquello que no me has contado, aquello de lo que te avergüenzas,
aquello que solo te atreves a pensar en la oscuridad de tu habitación
y jamás le has confesado ni a tu diario". Y entonces sonríe de
una forma tan dulce que parece impropia de su rostro siempre serio
-¿Y
entonces dónde está el problema?
-Para
mi es como tener a Marie al lado.-Marie es nuestra hermana pequeña,
la cuál nos saca tranquilamente una cabeza a todos y nos podría
superar en cualquier pelea pero a la que hemos estado intentando
proteger de cualquier chico que pudiera acercarse
-Colega
tienes un problema.-Reconoce Max al otro lado. Justo en ese momento
el grifo de la ducha se cierra y Martha cruza el salón con una
toalla enrollada en su cuerpo. Tardó aproximadamente dos horas en
llegar a casa después de nuestra conversación telefónica lo que me
hace pensar que ella tenía una maleta debajo de su cama por si acaso
-Tengo
que colgar, prometo llamarte pronto.-No soy capaz de esperar a su
respuesta y simplemente aprieto el botón rojo.-¿Sabes algo de ella?
-No,
la he estado llamando pero no contesta y dado que esta noche es el
cambio de estación supongo que tardaremos al menos un par de días
más en saber algo.-Se frota el pelo con una toalla y tiene la piel
enrojecida por el agua caliente, me doy cuenta de que Martha es
realmente hermosa en un sentido artísticamente hablando
-¿cómo
era el primer yo?.-La pregunta la coge totalmente por sorpresa
-La
versión masculina de la Annie actual. Muy alto, pelo negro y ojos de
guerrero; Annie en cambio era mucho más dulce, un poco atormentada
por el hecho de que su hermana siempre era la favorita pero cuánto
tú te enamoraste de ella incluso conociendo a Ángela antes su ego
lastimado comenzó a curarse. Mi muerte fue apenas unos días después
de que la salvaran así que no sé exactamente en qué momento pasó
a su versión escalofriante.-De nuevo intento recordar algo solo para
chocarme contra una pared macizo.-Al principio pensé que tú serías
el definitivo
-¿Por
qué?.-Ella se sienta frente a mí en el otro sofá
-Mírate.-Dice
señalándome.-Eres todo lo contrario a ella. Tu pelo es dorado, el
suyo negro. Tu eres todo dulzura, ella es todo dolor...
-¿Crees
que esto tiene algo que ver con qué la última vez ella me matase?
-¿El
que no la quieras?.-Asiento y ella parece pensárselo por unos
minutos.-No lo sé pero no creo que tenga nada que ver. Sinceramente,
¿alguna vez has estado enamorado?.-Ahora soy yo el que se queda sin
palabras y noto cómo la sangre fluye hacia mi cara
-No.-Reconozco
-Eso
pensaba.-Dice ella echándose hacía atrás con una sonrisa
triunfante
-¿Qué
pensabas exactamente?.-Digo temiendo escuchar lo que ya había
sospechado
-Esta
será la última vez. No más reencarnaciones.-Y la verdad cae sobre
nosotros sin saber si es algo bueno o no.



