miércoles, 11 de septiembre de 2013

CAPITULO 7 LA CAJA DE LOS SECRETOS

CAPITULO 7. “De ex-novias celosas”

-Marco.-Canturreó Julia. Carla se apresuró a apretar a un más fuerte su antebrazo contra sus ojos, estaba empezando a odiar a esa mujer.
Los Viernes nunca habían sido los días preferidos de Carla pero sin duda aquel iba a ser el peor. Se había despertado a las cinco de la mañana con un dolor de cabeza insoportable y había sido incapaz de volver a dormirse. Por lo que dos horas después se había arrastrado junto a Marco hacia la comisaria y se había auto-desplazado a un pequeño sofá en la esquina más alejada de la planta.
Si de por si esto no fuera una buena razón para empeorar su Viernes Julia no dejaba de caminar de arriba a abajo con unos enormes tacones y corretear detrás de Marco
-Han llegado las pruebas del forense.-Volvió a intentarlo ella. Carla puso los ojos en blanco a la vez que imitaba su voz en susurros
-Eres mucho más divertida cuando estas de mala leche.-Se apresuró a destapar sus ojos. Sergio estaba sentado en una silla junto al sofá y ella ni siquiera se había dado cuenta de su presencia, defintivamente estaba fallando
-Me alegro de ser de entretenimiento para ti.-Dijo ella mordaz
-¿Sabes?, hay algo que no entiendo
-Y supongo que vas a compartirlo conmigo.-Dijo ella volviendo a taparse los ojos
-Por supuesto.-Pudo escuchar la sonrisa en su voz pero Julia volvió a taconear literalmente mientras pasaba a su lado y ella estuvo a punto de tirarle un cojín.-Por lo general se me da muy bien conocer a las personas y tú pareces de las hurañas, de esas que no suelen compartir demasiado de su vida y cuyas conversaciones no suelen durar más de cinco minutos...
-¿A dónde quieres ir a parar?
-Pues que luego no te comportas así
-Solía ser así.-Dijo ella
-¿Y qué te hizo cambiar?
-Probablemente ser patrulla. Cuando tienes que pasar cinco horas en un coche con una persona vigilando una casa en la que probablemente no haya actividad, te entrenas en el arte de la charla.-Sergio soltó una carcajada que mandó una palpitación directa a su ojo
-Así que, ¿cuántos novios has tenido?
-Eres un poco cotilla.-Dijo ella
-Nunca he dicho lo contrario, y más cuándo....
-¿Cuándo qué?
-Cuando estoy ante una novedad.-Esa era la mentira más grande que había oído en toda su carrera profesional, pero ella quería ver a dónde intentaba ir a parar Sergio. No parecía el típico que intentase ligar con ella, pero tampoco alguien demasiado curioso.
-Dos
-¡¿DOS?!, ¿solo dos?.-Ella siseó ante el grito de Sergio y él bajó el tono al instante
-Si, solo dos. Cuando tienes una carrera que llevar adelante hay poco tiempo para nada más
-¡Qué va!, tampoco es tan difícil  Pero bueno no te sientas mal Marco solo ha tenido dos relaciones también
-Oficiales.-Proclamó Julia que evidentemente estaba más pendiente de la conversación entre ambos que de su trabajo.
-¿Se puede saber por qué estás molestando a mi mayor baza con mis temas sentimentales?.-Dijo Marco sentándose en el brazo del sillón a sus pies. Ella estaba a punto de recalcar que no era su mayor baza cuando Sergio la interrumpió
-Bueno intentaba hacerla sentir mejor porque solo ha tenido dos relaciones...
-Sergio, cállate.-El aludido le dedicó una sonrisa ladina antes de levantarse y cederle su asiento a Marco
-¿no mejora?.-Dijo él tendiéndole una pastilla y un café que ella aceptó gustosa.
-Creo que va a peor.-En ese instante Julia trotó hasta la pizarra y Carla le dedicó una mirada furibunda a Marco que provocó su sonrisa
-Julia, ¿podrías bajar al departamento de informática y preguntar para cuándo las imágenes de las cámaras?. Y no vengas hasta que no tengas una respuesta.-Dijo en tono autoritario. Ella se limitó a asentir y marcharse poniendo más énfasis en cada paso que el que debería si quería conservar esos zapatos por mucho tiempo.
Carla sintió cada paso en lo más hondo de su cabeza pero en cuánto abandonó la planta se apresuró a sentarse y tomarse la pastilla
-Gracias.-Dijo ella
-¿Suelen darte mucho?
-¿Los dolores de cabeza?, no mucho aunque creo que es el clima, se aproxima tormenta.-Dijo ella mirando como el cielo se oscurecía por la ventana
-¿cómo es que solo has tenido dos relaciones?, ¿qué paso?.-Ella estaba a punto de contestarle que que le importaba pero al fin y al cabo era solo una conversación casual entre compañeros, ¿verdad?.
-El primero eramos demasiado jóvenes y simplemente no salió bien.-Marco estaba seguro de que ella estaba ocultando mucho más de lo que estaba diciendo.-Y al segundo no le gustó demasiado mi familia
-Carla, ¿hace cuánto no tienes novio?. Según el informe tu familia murió cuándo tu aún ibas a la universidad
-Eres un cotilla.-Dijo ella lanzándole un cojín que aterrizó en su regazo.-Bueno, ¿y qué hay de ti?
-He tenido algunas relaciones que duraron poco la mayoría fracasadas por mi trabajo, y solo he podido tener dos serias.-Dijo él reclinándose hacia atrás.-La primera fue hace cinco años, ella era abogada y yo policía por lo que parecía correcto. Duró dos años y luego simplemente nos dimos cuenta de que nuestra relación parecía más una transacción económica que otra cosa. Y la segunda, fue Julia
-¿En serio?, ¡nunca lo hubiera imaginado!.-El sarcasmo en su voz hizo que Marco se riera, claro que su risa era mucho más profunda y relajaba su dolor de cabeza más que aumentarlo
-Pues si. A ella la trasladaron a nuestro equipo hace dos años y la chispa surgió casi al instante, pero terminamos a mediados del año pasado
-¿Qué pasó?.-Quiso saber ella, por el modo en que se comportaba Julia era evidente que era él quién había roto la relación
-No estoy seguro de servir para eso del compromiso.-Dijo él.-En cuánto siento que el anillo se acerca todo lo bueno se escapa por la ventana y Julia estaba mirando joyerías desde el segundo mes. Por encima de eso, creo que lo nuestro nunca fue amor, de hecho, no estoy seguro de haber estado enamorado alguna vez
-Creo que sé que quieres decir
-Ilumíname.-Dijo él dándole un sorbo a su propio café
-Cuando comparaba lo que tenía en mis relaciones, o lo que sentía por otras personas con otros aspectos de mi vida.-De nuevo ese tono que escondía más de lo que decía.-Nunca me parecía suficiente como para seguir adelante
-Tenéis que ver esto.-Proclamó David saliendo del ascensor con un disquete en alto, Julia le seguía muy de cerca y un poco enfurruñada como si él le hubiese quitado el gran notición.
En cuestión de segundos el equipo rodeaba un ordenador mientras que David activaba un vídeo.
La imagen era de una de las cámaras de seguridad que estaba sobre la entrada trasera, dado que por allí únicamente entraban empleados no era una cámara de tan buena calidad como las otras, y la imagen estaba en blanco y negro, aún así todos pudieron observar como a las cuatro de la mañana la víctima abría la puerta trasera vistiendo únicamente una bata de seda semi abierta y dejaba entrar a un hombre.
Un hombre que volvía a salir dos horas después, esta vez solo
-En ningún momento mira a la cámara, es como si supiera que está ahí.-Dijo David pasando el vídeo por segunda vez a más velocidad hasta detenerse en el fotograma más claro que tenían.
Estaba de espaldas y vestía una gabardina y sombrero oscuro de ala ancha que le tapaba el rostro. Podía estar entre los treinta y los sesenta, alto y de espalda ancha, aunque probablemente menos fuerte que Marco
-Tenemos algo.-Dijo él aliviado
-No es nada.-Protestó Julia.-No se le ve la cara
-Son bastantes cosas.-Concluyó Marco


Esta vez fue Carla la que condujo la camioneta ya que Marco estaba pegado al teléfono gritando ordenes a diestro y siniestro para que sacaran la máxima calidad de la foto y comprobar algunos detalles como si aquel hombre llevaba algún tatuaje, piercings o identificación posible
-¿Aún quieres a Julia?.-Marco se giró hacia ella lo máximo que le permitía el asiento del coche
-¿A qué viene eso?
-Bueno, es evidente que ella te sigue queriendo y me preguntaba si tú a ella también...Pero no importa, no es asunto mío.-Carla volvió a concentrarse en la carretera pero Marco se mantuvo inmóvil
-No, definitivamente no la quiero. Tengo un concepto un poco extraño sobre el amor.-Dijo él pasándose dos dedos por la frente
-¿Cómo de extraño?.-Quiso saber ella
-Mis padres no se quieren.-Dijo él de golpe.-Se llevan bien y consideran que es mejor convivir con alguien que ya conoces que tomar el riesgo de separarse, para cuándo yo fui consciente de todo ellos ya estaban así, por lo que no tengo muy claro que es eso del amor. Todo el mundo habla de ello como si fuera una experiencia maravillosa, algo que un día te atrapa y te mantiene en vilo durante toda tu existencia, yo lo máximo que conseguí fue despertarme un día junto a Julia y darme cuenta de que no tenía ganas de volver a besarla.
-Eso es duro pero yo no creo que sea así, puedes darte cuenta de que tienes a tu lado la persona que siempre has querido y simplemente nunca llegasteis a conoceros lo suficiente como para descubrirlo
-¿Intentas decirme algo?.-Carla parpadeó lentamente a la vez que la sangre se acumulaba en sus mejillas. La risa de Marco estalló dentro del cubículo y ella se estiró para darle un manotazo que él esquivó
-¿En tus relaciones fue así?, ¿lentamente?
-Algo así, en mi primera relación fuimos amigos durante años pero en cuanto empezamos a salir me dí cuenta de que él no me conocía en absoluto y por aquel entonces para mí no era muy fácil abrirme a los demás por lo que terminó fracasando. En la segunda él me entendía mejor que yo misma, por lo que pensé abrirle toda mi vida
-Y le presentaste a tu familia.-Dijo él ante el silencio que se estableció entre ambos
-Si.-Confirmó ella.-No pudo ir peor. Y no creo que nadie que te quiera alejar de los tuyos sea un buen candidato como compañero de vida.
-Estoy seguro de que asustas a los hombres.-Dijo él divertido tecleando un mensaje en su móvil
-¿Por qué?
-De por sí todo el mundo tiene miedo de tener una relación con un policía, los horarios, el pensar que puede no volver, la clase de gente con la que se junta. Si a eso le añadimos el factor de “sé perfectamente cuándo me mientes, no podrás ocultarme nada...”
-¿Te asusto a ti?
-Antes que nada yo nunca tengo nada que ocultar, las cosas son como son en mi vida y no voy a cambiarlas ni a enmascararlas. Si no le cuento algo a la persona con la que estoy será porque considere que es algo aburrido o sin importancia, nunca porque quiera ocultar algo
-Que duro señor Cardone.-Se burló ella
-Y como compañera de trabajo que seas así me da ventaja.-En el momento en el que las palabras salieron de su boca la imagen de Carla alejándose en el club de striptease lo golpeó. ¡Maldito fuera Sergio y las estúpidas ideas que le metía en la cabeza!
-Te has puesto rojo.-Dijo ella
-Sigue conduciendo sabihonda que aún me quedan por llamar a tres comisarías.-Le gruñó él pero mientras marcaba el número de teléfono era incapaz de ocultar la sonrisa en su boca.




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