CAPITULO 5. “La tormenta”
Marco estaba bocabajo en el colchón
cuándo el teléfono comenzó a sonar, se estiró levemente para
alcanzarlo y se lo llevó a la oreja.-Cardone
-Tenemos una víctima Marco.-La voz de
Sergio sonaba tan cansada como la suya y de fondo la música era
bastante elevada
-¿Dónde?
-Club de striptease Paradyse...
-¿Qué?.-Marco se sentó desorientado
en la cama, ¿qué hacía su asesino en un bar de striptease?. Él
siempre había pensado que era un amante de lo pulcro y que el hecho
de matar a las personas en su cama era como darles un descanso
eterno. No sonaba como el asesino que intentaría acabar con
prostitutas
-Si, yo tampoco lo creía. ¡QUÉ
ALGUIEN BAJE ESA MÚSICA!.-El grito de Sergio le perforó el oído
-Estaré allí en quince minutos, tengo
que comprobar que Carla está despierta
-¡Espera!, ¿te has acostado con ella?
-No.-Marco no pudo evitar poner los
ojos en blanco.-Duerme en mi casa
-Y dentro de poco en tu cama
-Sergio.-Advirtió él
-¡¿Qué?!. Es guapa, lista y tiene
interés en ti.-Marco se restregó el dorso de la mano por los ojos,
definitivamente era demasiado temprano para tener esa conversación
-Y Julia me cortaría las bolas si la
toco
-Esa mujer debe aprender a aceptar que
ya no estáis juntos, ¡diablos, si fue ella la que te dejó!.-Marco
estaba a punto de decirle que él sentía la misma indignación ante
aquello pero a su compañero se le había olvidado que estaban en un
caso de asesinato
-Llegaremos allí en quince minutos.-Y
con esto colgó sin dejarle hablar. Arrastró los pies hasta el
cuarto de baño de su dormitorio y se mojo la cara con agua, luego se
restregó con fiereza las manos húmedas sobre sus brazos
consiguiendo despertarse del todo.
Se deslizó unos vaqueros con violencia
y una camiseta de manga larga negra y se calzó los zapatos.
Ajustó la pistola a la altura de la
cadera y abrió su puerta de golpe. Estaba dispuesto en empezar a
golpear la puerta más continua cuando se encontró de frente con la
mirada de Carla.
Estaba sentada en uno de los altos
taburetes que rodeaban la isleta de la cocina, tenía el pelo
alborotado y vestía un camisón celeste que se le había subido
mostrando sus piernas finas. Sostenía una taza humeante en una mano
y una carpeta de la comisaría en la otra
-Creía que estabas dormida.-Dijo él
con la voz ronca. Ella dejó caer lentamente la carpeta en la mesa y
observó su expresión con cautela
-Hay otra víctima.-Dijo ella. Cuándo
él asintió solemnemente se bajó de un salto y paso a su lado a
grandes zancadas.-Me visto y salgo.-Marco aprovechó lo que quedaba
del café y lo tomó de un trago justo justo cuando Carla salía
vistiendo unos vaqueros claros y una camisa color salmón recogida a
la altura de los codos que contrarrestaba contra el fuego de su
melena ahora suelta.
-¿Lista?.-Dijo él, ella asintió y le
siguió a la camioneta.-¿Qué hacías levantada tan temprano?
-Repasaba el caso.-Dijo ella como toda
explicación.-¿Dónde ha sido el crimen?
-En un club de striptease.-Al menos se
alegró de ver la misma incredulidad que él había sentido en el
rostro de Carla, no era el único que pensaba que su asesino no tenía
nada que hacer allí.
Ambos se mantuvieron en sus
pensamientos mientras la camioneta viajaba contra el suelo empapado
de las calles desiertas hasta que las luces de los coches patrullas
comenzaron a ser visibles
-¿Paradyse?.-Dijo ella cuándo se
detuvieron en la puerta
-Si, ¿te dice algo?.-Dijo él
bajándose del coche
-No, solo intento quedarme con todos
los detalles por si en algún momento hay algo que encaje.-Dijo ella
siguiéndole por debajo de la linea policial ante algunos pares de
ojos curiosos
-¿Qué tenemos?.-Marco se agachó
junto a una mujer alta de piel morena que llevaba el pelo negro
recogido en una pulcra coleta y que recogía muestras del cádaver
-Mujer, treinta y dos años, trabajaba
como vedette aquí aunque no se había dedicado a la prostitución
desde hacía años según sus compañeros. Causa de la muerte
desangramiento, solo hay dos cosas extrañas...-Justo en ese momento
su mirada se elevó encontrándose a Carla que contemplaba todo a su
alrededor como una niña en una tienda de caramelos; a pesar de ello
Marco estaba seguro de que los escuchaba, Beth elevó una ceja hacía
él
-Se llama Carla Molina y va a ayudarme
a atrapar al asesino
-¿Una medium?.-Articuló Beth con
incredulidad
-No.-Dijo con una sonrisa, algún día
debía invitarla en su discusión constante con el inspector Gómez
sobre el uso de ese tipo de servicio.-Es una especialista en este
tema.-Si Beth iba a preguntar más se contuvo
-Las dos cosas extrañas. Tenía un
corte profundo que comienza a la altura de la cadera pero que se
detiene en apenas dos centímetros.-Carla centró su atención en
ella
-¿Puedes decir si fue antes o después
del resto?
-No pero si quieres mi opinión
personal fue antes.-Dijo ella. Carla asintió y volvió a clavar su
mirada en la pared más cercana
-¿y la otra cosa?.-Insistió él
-Fue amordazada.-Marco se pasó la
palma de la mano por el rostro, aquello no encajaba para nada, ni
tampoco el lugar...¡Maldita sea!
-¿Por qué?.-Murmuró más para sí
que para el resto
-Marco.-Carla se acercó dándole la
espalda a las demás personas en la habitación y se puso de
puntillas para llegar a su oído
-¿Si?
-¿Alguien ha entrevistado al hombre
sentado en el sofá de cuero rojo?.-Él dejó que su mirada vagara de
forma desenfocada como si intentase recordar algo respecto a lo que
Carla le estaba diciendo hasta llegar al hombre en cuestión. Vestía
vaqueros y una camiseta del logo del bar, probablemente el camarero
del turno de mañana; era bastante delgado dado que a esas horas no
se necesitaba de alguien que protegiera a ninguna de las mujeres del
bar, parecía agotado y tal vez un poco nervioso
-Sé que oculta algo.-Recalcó ella, él
no pudo evitar sonreír.-Pero recuerda que eso no significa que la
haya matado
-No, claro que no.-Dijo él.-Iré a
comprobarlo.-Se alejó de forma casual y saludó a Sergio chocando sus manos, intentado parecer lo más relajado posible
-¿Cómo lo llevas?
-Deja que te ayude con los
interrogatorios.-Dijo él. Sergio le miró con ojos entrecerrados y
Marco movió levemente la cabeza hacía dónde se encontraba el
camarero a la vez que se masajeaba el hombro
-Por supuesto.-Sergio cambió su
expresión por una amable sonrisa y se acercó hacia el hombre.-Señor
Charles mi compañero el inspector Cardone va a tomarle declaración
-¿Inspector?.-Dijo él tendiéndole
una mano huesuda que Marco estrechó
-Si, el tipo de asesinato coincide con
un asesino en serie que llevamos un tiempo persiguiendo.-Marco le dio unos segundos a la vez que sus labios se abrían en una auténtica
“O” y a la vez notó como Carla se deslizaba a su lado
-¿Usted es?.-Dijo el señor Charles
hacia ella
-Carla Molina.-Ella se sentó a su lado
con sus manos recogidas en su regazo en una postura totalmente
relajada.-Dígame señor Charles, ¿cómo definiría a su amiga?.-Él
pasó las yemas de los dedos sobre su frente intentando aliviar un
dolor inexistente
-Suave.-Él pareció pensarlo una vez
más y luego asintió un par de veces.-Si, definitivamente suave
-¿Suave cómo un conejo o un helado de
vainilla con almendras caramelizadas?
-Como un conejo.-Concluyó él. Marco
estaba a punto de preguntar a dónde iba aquello cuándo Carla volvió
a hablar
-Te acostabas con ella.-El hombre se
puso colorado y tartamudeó un par de veces antes de poder formar una
frase coherente
-¿Por qué piensan eso?.-Dijo él
pasando la mirada entre ambos
-Bueno usted es el típico hombre que
pasaría desapercibido sin embargo tiene un poco de chulería al
estar cerca de las mujeres y está mirando su desnudez de forma
familiar, cómo si ya la hubiera visto.-Dijo ella inclinándose
levemente hacia atrás.-Lo que me hace pensar que usted un sex symbol
o que había visto algunos de sus espectáculos y trabaja aquí por
las mañanas por lo que no creo que quisiera quedarse por las noches
aunque fuera para verla a ella. Eso me lleva a la conclusión de que
mantenían una relación sexual con ella.
-Solo un par de veces.-Dijo él bajando
la cabeza
-¿Por qué solo un par de veces?.-Dijo
Marco
-No eramos compatibles.-Dijo él
-¿Qué quiere decir que no eran
compatibles?.-Dijo esta vez dirigiéndose a Carla
-¿A ella le gustaba...el sexo
duro?.-Dijo Carla girándose hacia Charles. Él elevó la mirada
brevemente con los ojos bien abiertos pero no dijo nada.-No parece
sorprendido por la mordaza ni las ataduras y sinceramente el primer
pensamiento de primer persona sería la tortura pero usted no parece
asqueado así que creo que ella solía hacer eso, pero a usted no le
gustaba porque la veía cómo algo pequeño e inocente, así que por
eso solo fueron un par de veces
-Ella venía con tipos grandes y que
daban miedo, un par de horas después se marchaban y ella no aparecía
hasta por la noche cuándo yo ya estaba a punto de irme y parecía
estar a punto de desmayarse
-Lo ha hecho muy bien señor
Charles.-Dijo Carla levantándose y dirigiéndose a los pies de la
cama. Marco se quedó allí sentado sin saber muy bien que acababa de
pasar y luego de hacer un resumen mental de que la chica le gustaba
eso de las ataduras y que el señor Charles no parecía demasiado
peligroso se movió para reunirse con ella
-¿Significa eso que no es una obra de
nuestro asesino?.-Ella tenía la mirada clavada en el cuerpo pero
luego se giró para observarle por encima del hombro
-Es él.-Dijo ella.-Pero esta cama no
tiene hueco debajo y el armario es con puertas de cristal, por lo que
que a ella le gustase algo que le obligaba a darle su confianza fue
una enorme ventaja. Sus dientes están clavados en la tela hasta casi
atravesarla, parece más un intento de sofocar el dolor que algo
placentero.-Dijo ella
-Chicos hay cámaras de seguridad en
todas las puertas y nos llevamos las cintas.-Dijo Sergio pasando los
brazos por encima de los hombros de ambos
-¿Cómo has venido?.-Dijo Marco
-Me han traído.-La cara de Sergio
adquirió una tonalidad rojiza.-¿Puedo irme con vosotros?
-Claro, no tenemos más que hacer aquí.
¿Carla?
-Solo un segundo.-Dijo ella
inclinándose sobre el cuerpo y luego sentándose a su lado
-¿Qué hace?.-Le susurró Sergio
-Creo que intenta descubrir dónde se
encontraba el asesino.-Dijo Marco observándola cambiar de posición
-Pues viendo los cortes por todos lados
tendría que estar colgando de un hilo de su cabeza.-Dijo Sergio distraído Marco estaba a punto de recomendarle que dejara de
tragarse las pelis de misión imposible cuándo Carla se levantó de
un salto con una gran sonrisa
-Listo.-Dijo encaminando la salida
-Agrega un trasero diez a la lista de
razones por las que deberíais tener algo.-Susurró Sergio, Marco le
dio un suave codazo en el estomago pero sus ojos vagaron
y...efectivamente era de diez.
Sergio se acopló en el asiento de
atrás a pesar de las insistencias de Carla, pero luego colocó la
cabeza entre ambos sillones y Carla no estaba segura de si se sentía
como una familia con un perro o un niño hiperactivo que no podía
callarse jamás
-Colega necesitas un pelado.-Dijo
Sergio haciendo honor a su último pensamiento y estirándose para
despeinar a Marco que comenzó a gruñir.-No puedes representar a
nuestra unidad con estas greñas
-¿Vas a darme tu clases sobre cómo
vestir, señor Romeo?.-Dijo Marco deteniéndose frente a un semáforo
y tirando de los cordones de la sudadera con el logo de una
universidad que Sergio llevaba
-Carla estará totalmente de acuerdo
conmigo en que mi look es más caliente que el tuyo.-Dijo Sergio,
Marco estaba a punto de girarse y darle una colleja cuando Carla
habló
-La verdad es que estabas más guapo
con el pelo corto.-En ese momento Sergio y Marco detuvieron su
discusión y se giraron para mirarla.-Te vi una vez el año
pasado.-Dijo ella notando como la sangre acudía a sus mejillas.
Marco enarcó una ceja pero ella trasladó su mirada hacia la ventana
dando por finalizada la conversación y el silencio fue permanente
hasta que llegaron a comisaría
Y en cuanto pusieron un pie en ella los
segundos se convirtieron en minutos y los minutos en horas; Carla
fue relegada a un sillón junto a la pared dónde se agrupaban todas
las pruebas mientras el resto del equipo se movían por toda la
oficina sin parar, ella revisó los primeros casos y anotó en un
papel aparte aquellos datos que antes no habían tenido en cuenta o
que ella desconocía para pensar sobre ellos más tarde.
Le gustaba estar sola pero no era de
las que se quedaban quietas sin más, prefería recorrer un pasillo
cien veces hasta que la inspiración llegaba pero allí todo el mundo
corría y temía tropezarse con alguien.
Cuatro horas después de que llegaran
Marco pasó a su lado a toda velocidad y le tiró un sandwich y una
botella de agua con gas, ella estaba a punto de decirle que detestaba
esa bebida pero él ya se había ido así que se limitó a apurar su
comida y centrarse en los últimos datos que le habían dado sobre el
homicidio de aquella mañana.
Si le había quedado alguna duda sobre
la pulcrosidad de su asesino estaba confirmada, ni una huella, ni un
pelo...nada. Aquello comenzaba a desesperarla y la única pista
consiste que tenían era que el gran famoso asesino X.-En esta parte
ella no pudo evitar poner los ojos en blanco.-Había mostrado algún
tipo de emoción en el primer corte.
Se puso de pie y estiró los brazos por
encima de su cabeza, arqueando la espalda hasta que los músculos se
quejaron y contemplando el techo blanco de la comisaría comenzó a
sentir el mordisco de la impotencia en lo más hondo de su ser...
-¡Carla!.-Sergio trotó hacia su
posición con una enorme sonrisa en sus labios que no vaticinaba nada
bueno.-Marco y yo vamos a ir al gimnasio a dar unos cuántos golpes,
¿te apuntas?.-Esta vez fue Carla quién dejó que sus labios se
curvaran hacia arriba.
-¿Por qué no?.-Aquello iba a ser
divertido...



