miércoles, 15 de mayo de 2013

Capitulo 5

Este es bastante cortito e inesperado pero me apetecía bastante dedicarle un capitulo separado a la despedida de Martha, se nos quedan nuestros protagonistas solitos con un diablo suelto...



Sin ninguna duda la pérdida es una de las cosas más díficil que nos toca vivir. Esta lección la aprendí hace tiempo y aún así no puedo evitar que se me encoga el alma al ver como Martha termina de cerrar el maletero con ayuda de Sam.

Llevo un par de horas manteniéndome al margen, eso se me da bastante bien sin importar que seamos un grupo tan reducido pero mi mal humor ha ido en aumento desde que abrí los ojos esta mañana y dudo que ninguno pueda llegar a entender el porqué.

Martha y yo apenas nos conocíamos cuando comencé a vivir en su casa. Por aquel entonces yo llevaba tres meses viviendo en la calle y Martha estaba envuelta en una relación muy tortuosa, por lo que simplemente ambas nos salvamos la vida a la otra.

Eso te mantiene unido por muchos kilómetros que haya en medio, y para ser sincera no me preocupa el no tenerla para preparar el desayuno, sus abrazos inesperados o el hecho de que tenga el peor gusto del mundo escogiendo películas. Sin ninguna duda lo que me aprieta el pecho hasta dejarme sin respiración es saber que no podré protegerla.

Saber que por mucho que su vida lleve años alejada del peligro, si por alguna razón el diablo la encuentra yo no estaré allí.

-Annie.-Y antes de que pueda darme cuenta me abraza tan fuerte que el aire sale de golpe de mis pulmones y creo que moriré ahogada. Solo que luego afloja su agarre y deja caer la cabeza contra mi hombro y entonces si que creo que no podré volver a respirar con tranquilidad.

-Si ves cualquier cosa rara, si recibes alguna nota, si....

-Te llamaré.-Dice suspirando cansada.-No volveré a esconderme detrás de tu falda.

-Solo se le pide a un diablo que mate a otro diablo.-Digo depositándo un beso en su frente. Ella me sonríe con sinceridad y se da la vuelta para despedirse de Sam.

Me han hecho falta solo esos segundos para introducir una pequeña navaja en su bolsillo, es pequeña pero bastante afilada y espero que de llegar, eso retrase el momento lo suficiente como para poder hacer acto de presencia.

-Tú no eres mucho de abrazos, ¿eh?.-Dice Sam colocándose a mi lado mientras Martha se monta en el coche y arranca.-Parecía que terminarías teniendo la espalda tan recta como un palo de por vida.

-Ahora me dirás que tú eres muy cariñoso.-Ambos observamos como Martha se girá y se despide con la mano y un exagerado guiño, luego el coche se aleja en una nube de humo grisáceo.

-Puedo llegar a serlo tanto como quiera.-Y por primera vez desde que nos conocemos su piel toca la mía, simplemente pasa el brazo por encima de mis hombros al descubierto y nos dirige de vuelta a nuestro piso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario