La luz se cuela entre mis pestañas e intento girarme para evitarla, claro que termino liandome en un remolino de sábanas y mantas y termino cayendo al suelo al más puro estilo rollito de primavera.
Por
suerte el sofá de Martha no es demasiado alto y lo único que
termina dañado es mi ego al escucharla reír a mi lado. Algún día
entenderé su manía de desayunar mientras me mira...
-¿Te diviertes?.-Refunfuño empujándo las mantas a patadas y movimientos estrambóticos.
-Mucho.-Dice
con una enorme sonrisa en su rostro.
-Tengo
que buscarme un sitio dónde vivir.-Digo escondiendo la cara en un
cojín.
-Eso
exactamente dijiste un mes después de que vinieras aquí y sí mal
no recuerdo de eso hace ya tres años.
-¿Llevo
durmiendo en este infierno hecho sofá solo tres años?
-Si,
pero es cierto, debes decidir entre buscarte un piso o una
identidad.-Contemplo como remoja una galleta en su café y se la come
un segundo antes de que se desmorone.
-¿Estás
decidida a aceptar ese trabajo?
-A
menos que decidas pagarme los dos mil euros que me ofrecen al mes,
creo que seguiré mudandome
-Bueno,
no dudes de mi habilidad para robar bancos.
-Ya
en serio Annie, me preocupas.-Creo que el que Martha intente tener
una conversación seria está entre las tres cosas que más odio en
este mundo. Me impulso con agilidad para ponerme de pie y comienzo a
doblar las sábanas.
-Encontraré
un piso.-Digo intentando cortar el tema
-¿Con
quién?. Nadie va a entender tus excentricidades.-No puedo evitar
poner los ojos en blanco ahora que no me ve, como si yo fuera la que
todos las mañanas tiene que hacer un riguroso ritual que atrae a la
buena suerte. Buena suerte que por cierto no he visto en los tres
años que llevo viviendo aquí.-Quizás si hablarás con Matthew el
podría buscarte a alguien como tú.
-No
hay nadie como yo Martha. Y si tú has podido soportarme no entiendo
porque alguien no lo puede hacer.
-Porque
entiendo tus motivos, pero no creo que haya nadie más que cuando te
escuche gritar por las noches se conforme pensando en que prefieres
estar sola.
-Entonces
me buscaré un compañero de piso que pasé la mayor parte del tiempo
borracho o drogado pero que tenga el suficiente dinero para poner el
piso a su nombre. De hecho, esta tarde me paso por tu
universidad.-Subo las escaleras de dos en dos hacia el cuarto de
baño, sintiéndo que estoy demasiado cerca de decir algo que
realmente no siento...
Me he asegurado de mantenerme el tiempo suficiente debajo del grifo de la ducha como para que Martha se haya ido a clases. Para cuando vuelvo al salón me encuentro con que me ha dejado un desayuno completo sobre la mesa, junto al periódico de hoy en el que por supuesto hay marcadas al menos cinco ofertas de piso. Como disculpa no está nada mal...
Extiendo
el periódico ante mí y me dedico a remover mi zumo de naranja. Me
leo una y otra vez las ofertas e intento imaginarme cómo serán los
propietarios, para eliminar aquellos que sé que no estarán
dispuestos a no poner mi nombre en ningún documento.
Al
final me decido y descuelgo el teléfono...
"Lo
siento pero de verdad que no puedo firmar ningún contrato, estoy
dispuesta a pagarle el doble. No, claro que no soy ninguna fugitiva.
Simplemente no me gusta compartir mi identidad....Está bien, lo
pensaré...De acuerdo, adiós".-Golpeo la mesa con la frente con
tal fuerza que creo que me saldrá un chichón, pero ahora me importa
poco.
El
tono del teléfono me hace saltar con el corazón desbocado, creo que
estaba a punto de dormirme porque no recuerdo los últimos minutos,
me cuesta centrarme pero consigo descolgar en el último tono.
-¿Sí?.-Al
principio solo escucho una respiración profunda y mis latidos se
aceleran en un segundo, las manos comienzan a sudarme y se me seca la
garganta.
-Ey,
perdona sé que esto es un poco extraño pero me acaba de llamar el
dueño del piso que pensaba alquilar, estoy buscando compañero
porque no ando muy bien de dinero y también desesperado por lo que
le pedí que si alguien llamaba preguntándo me avisara. Me ha
explicado que tienes algunas condiciones extrañas pero tal vez
podamos hablar sobre eso...si te parece bien...¿qué te parece?
-Eh.-Este chico habla realmente rápido para mi confusión mental actual.-Claro, estaría perfecto.
-Hay
una cafetería nueva en el centro comercial que hay tomando la
autopista, es pequeña y creo que su nombre comenzaba por D...
-Si,
se cuál es.-Imposible no saberlo con una compañera de piso adicta a
las compras
-Nos
vemos allí, te espero en la barra y por cierto, me llamo Sam.-Lo
siguiente que oigo es el pitido del teléfono colgado.

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