viernes, 1 de febrero de 2013

El arte de no necesitar a nadie

Ella no necesitaba a nadie, o al menos eso eran lo que todos pensaban. A menudo recordaba la primera vez que alguien le había dicho hecho, había salido con unos amigos a una feria de estas de estilo medieval.
Todos se habían adelantado para ver un espectáctulo del magnífico hombre que escupía fuego por la boca, mientras que su amiga y ella se habían quedado atrás, tomadas del brazo y hablando de lo bonito que estaba el barrio en otoño.
La primera en ver el puesto fué su amiga, no nos engañemos, siempre le habían gustado esas cosas y ahora tenía la oportunidad de que alguien le contara su futuro por tan solo cinco euros, una auténtica ganga.
Ella no estaba convencida del todo, no terminaba de creer en eso, pero su amiga la había convencido para que la acompañase, aunque no participase.
Y al final, después de convencer a aquella mujer con un moño negro que le hacía recordar a un nido de pájaros su amiga terminó sentada en la silla frente a la bola de cristal y ella de pie junto a la puerta.
Por muy decepcionante que fuera no hubo truenos ni relampagos, unicamente el reflejo de la mujer en la bola de cristal y unos segundos de silencio.
-Oh cariño, vas a tener una vida muy bonita.-Le tomó la mano entre las suyas.-Aunque muy sufrida. Quieres ser una gran estrella, pero vives, te alimentas de la opinión de los demás. Eres una preciosa estrella que necesita del resto de estrellas para brillar.-Su voz se volvió un poco más áspera, casi insultante cuándo se giró hacia ella.-No como tú, no necesitas de nadie, brillarás por tí misma.-Por extraño que fuera dijo estas últimas palabras como si fuera un auténtico insulto.

Y así fué como comenzó la fama...

Pero todos estaban equívocados, no es que no necesitase a nadie, es que era tan simple como si al conocer a alguien su sistema ya diera por hecho que le fuera a hacer daño, que tarde o temprano se iría intentando dejar una cicatriz...Por lo que cuando esto pasaba dolía pero no tanto.
A veces, en la oscuridad de su habitación ella deseaba que realmente no fuera así, deseaba sentirse decepcionada por una vez, pero en el fondo sabía que esto no pasaría hasta que no encontrase alguien con quién se equivocara, y eso aún no había pasado...

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