Deja de gritar y escuchame, tú y yo hace mucho que no nos sentamos a charlar como en los viejos tiempos.
Esta vez no hay tiempo para preparar un chocolate y sacar las galletas de las ocasiones especiales, porque creo que el reloj avanza demasiado deprisa en los últimos días.
Dime, aquí entre tú y yo si aún la amas, dime si cuándo la miras sigues sintiendo que tu corazón se desboca y te pican las manos por el deseo de tocarla.
Si, no me mires sorprendido porque mientrás ambos pasabaís los días discutiendo yo aprendía que era el amor, y sé que no es lo que habéis tenido en el último tiempo.
Pero dime, por favor no te calles, dime si cuándo miras lo que habéis construido tienes deseos de seguir adelante. Si cuándo me miras a mí crees que soy una de las mejores cosas que has hecho con ella.
Piensalo, pero si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es no, sólo tendremos dos soluciones. Si deseas luchar por ello, quedate y prepararé chocolate, pero si en cambio prefieres huir y rendirte...marchate ya, recoge tus cosas y no mires atrás.
Déjanos con el dolor y tu cobardía, pero por favor, deja de gritar.

